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¡Que 20 años no es nada!

El ex jugador Panza Verde recuerda el campeonato obtenido hace dos décadas ante Cruz Azul, rival de este sábado en las aspiraciones de La Fiera por llegar a la Liguilla

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A casi 20 años de la final entre León y Cruz Azul, Martín Peña alienta a los jugadores actuales a dar su mejor esfuerzo para derrotar a los cementeros y mantener la esperanza de entrar a Liguilla.
Peña jugó en los dos cotejos de la final ante Cruz Azul en el Invierno de 1997, y mencionó que los duelos entre ambos equipos aún mantienen un sabor especial por lo sucedido en aquella final en la que los Esmeraldas perdieron en casa con gol de oro de Carlos Hermosillo sobre Ángel David Comizzo.
León llegó con toda la motivación, había terminado como el mejor equipo del torneo con 32 puntos, producto de 9 triunfos, 5 empates y sólo 3 derrotas.
El segundo lugar fue Cruz Azul con 31 puntos, producto de 8 victorias, 7 empates y 2 derrotas.
En cuartos de final los verdes golearon 6-4 a Toros Neza, en semifinales al América 3-2 y en la final perdieron 1-2 ante Cruz Azul.

INDISCIPLINADOS
León arribó mermado a la final ante Cruz Azul, en el juego de ida sufrió la expulsión de Fabián “Ruso” Prátola al minuto 45 y de Alberto “Guamerú” García al 52, así como del técnico Carlos Reinoso al 57.
“Peñita” entró del cambio al 55 para suplir al hoy finado José Antonio Reinoso, hijo del entrenador. Benjamín Galindo hizo el gol cementero de penal al 53.
Recordó que en el Estadio Azul se sintieron presionados, debido al clima hostil que promovió la directiva del Cruz Azul para no venderle boletos a los aficionados de León.
El juego fue muy cerrado y Carlos Reinoso decidió que un gol de diferencia no sería difícil igualarlo en León, recordó el volante.
“Carlos Reinoso era un gran motivador, el equipo jugaba con mucha intensidad, como si fuera el último partido, se manejaba bien la pelota, había mucha confianza de darle la vuelta en León”, explicó.
Para el juego de vuelta, “la afición estaba muy emocionada, era un juego muy especial, se disputaba una final nuevamente en nuestro estadio ante un rival que habíamos vencido cinco años atrás, la gente sentía el campeonato y los jugadores lo buscábamos también”, dijo Peña.
Después de haber entrado de cambio en el estadio Azul y con la expulsión del ‘Guamerú’, el habilidoso Peña sabía que tenía altas posibilidades de entrar como titular en el cuadro de Reinoso.
“El entrenador nunca daba su alineación, fue minutos antes del juego en casa que supe que me tocaría jugar, ese día por la mañana había mucha confianza, Valente Aguirre como presidente del plantel ofreció buenos premios para ser campeones”, manifestó.

TARDE AMARGA
Sin embargo, en el juego de vuelta las cosas no fueron sencillas y sucedió la trágica tarde deportiva para los aficionados.
Peña sólo pudo estar en el terreno de juego 28 minutos y fue suplido por Omar Santacruz, quien también fue suplido por Carlos López al 59.
Missael Espinoza anotó el gol del empate global al 53 y al 71, la fortuna parecía sonreírles a los Esmeraldas con la expulsión de Guadalupe Castañeda.
Sin embargo Flavio Davino al 72 perdió la cabeza y mojó a un rival con una botella de agua para dejar a ambos equipos con 10 hombres.
Debido a que tenía una lesión en la espalda el veracruzano Carlos Hermosillo entró de cambio al minuto 91 por Omar Rodríguez.
En el minuto 102 Comizzo pateó en la cara a Hermosillo dentro del área para decretar un penalti. Sangrante del rostro, el propio Hermosillo lo cobró para llevarse el título con Gol de Oro.

NO VENDIERON LA FINAL
“Cuando perdimos, estuvimos tristes, el gol de oro no nos dejó continuar, pudimos haber hecho historia. Los rumores se manejaron en la prensa y la afición, pero uno es profesional, nos reíamos de lo que hablaba la gente”, recordó Peña.
“Todo fue deportivo y Cruz Azul ganó bien, no hubo nada malo, nunca me ha tocado ver nada raro en el futbol mexicano”, declaró Peña.
Sin embargo, después de aquella final, León tuvo una racha negativa que lo llevó en el Verano del 2002 al descenso, donde estuvo una década hundido, hasta que el 5 de mayo del 2012 ascendió, para luego ser campeón en diciembre del 2013.
León ligó una mala racha de 16 años sin ser campeón, “este partido lo deben de tomar como es, una oportunidad para apoyar y tratar de entrar a Liguilla, los jugadores deben luchar hasta el último momento”, mencionó.
El ahora entrenador de niños en la ciudad, destacó que recuerdos negativos ya no existen en su cabeza, “pero ahora queda la esperanza de calificar a Liguilla derrotando a Cruz Azul”.
La Máquina llega a León con casi 20 años de sequía de títulos en Primera División y con el riesgo de aparecer en los últimos lugares de la tabla del descenso para el arranque del Apertura 2017.
Este ahora es el ingrediente para muchos aficionados que desean venganza deportiva y ver a los Cementeros en el descenso.

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