En su máxima expresión arquitectónica el Teatro Manuel Doblado llega a su 140 aniversario, en proceso de remodelación interna a punto de concluir para continuar su proyección cultural de las bellas artes a la ciudadanía ávida de asistir a eventos en el mago recinto de León, en cuanto lo permita la pandemia, para celebrar con toda su magnitud artística.

En su trayectoria histórica, no se ha doblado, pese a tener diversos usos ajenos a la expresión de las bellas artes y manifestación cultural de grandes obras de teatro, ópera, danza, música, pintura, escultura, cine…

En el uso distinto llegó a ser estacionamiento y corral de caballos, durante el movimiento revolucionario y cambios políticos constantes, pero el Teatro Doblado, no se doblegó, pese a estar en el olvido 20 años, no lo permitieron autoridades siguientes y los ciudadanos, lo rescataron.

Es uno de los recintos históricos más importantes, ubicado, precisamente, en el Centro Histórico de la ciudad, en la esquina de las avenidas Hermanos Aldama y Pedro Moreno 202, tiene capacidad para 1,308 personas.

La imponente arquitectura de estilo neoclásico fue diseñada por el arquitecto José Noriega en 1869, se llevó 11 años de construcción minuciosa y se inauguró el 15 de septiembre de 1880, con majestuosas presentaciones que incluyó La Traviata de Giusseppe Verdi y la ópera de Macbeth, con la participación de la cantante Virginia Galván.

El Teatro Manuel Doblado lleva el nombre en honor y homenaje del General Manuel Doblado por sus méritos como militar y gobernador de Guanajuato, en la época del gobierno de Benito Juárez.

En su estructura original, contaba con butaquería en forma de herradura, con balcones laterales, un domo de cristal sobre el vestíbulo donde había una fuente central, en su fachada se elevan cuatro columnas toscanas del orden corintio, a imitación de los edificios romanos.

De acuerdo con el Archivo Histórico de León, fue escenario de actuaciones de Ángela Peralta, Virginia Fabregas, Elisa de la Maza, Ricardo Costa, Juan de Dios Peza, Jaime Nunó, Julian Carrillo y Efraín Hernández, a fines del siglo XIX y principios del XX, en la época de auge.

En la época revolucionaria en 1910, Francisco I. Madero, en el Teatro Doblado, pronunció un discurso a favor de la no reelección.

Durante el movimiento revolucionario, se utilizó como sala de cine, corral de caballos y cuartel militar, a mediados del siglo XX se usó como estacionamiento público.
Poco antes de los años veinte, se utilizó como cine y luego cayó en completo deterioro y quedó como lote baldío.

Inconformes los ciudadanos protestaron por las condiciones en que se encontraba el magno recinto en 1954, para que se restableciera como teatro, se realizaron labores de reconstrucción, de pulido y labrado de la cantera, reposición de los techos del vestíbulo y el foro.

Siguió la formación del Patronato del Teatro Doblado en 1958, que decidió demolerlo para la construcción del Instituto de Bellas Artes.

Derrumbaron el foro, los camerinos, la sala de espectáculos, las plateas, las lunetas, el vestíbulo, dejó de funcionar durante casi 20 años.

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