Los vecinos de Chapalita vivieron y revieron el Drama de Todos los Siglos con su peculiar estilo que incluye azotes reales sobre la espalda del Nazareno representado por tercer año consecutivo por Francisco Javier Alvarado Torres, un joven empleado de una gasolinera.
La calle Campeche, con su inclinada cuesta y pronunciado ascenso, se transformó en el sinuoso terreno del Cerro del Gólgota, donde Jesucristo fue crucificado tras recibir sentencia: “Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué me has abandonado?”, exclamó Jesús en la Cruz.
Junto a él, los ladrones, representados por Hugo de Jesús Velázquez y Oscar Daniel Vargas, Jesús expiró tras el azote y humillación de los soldados romanos con atuendos característicos de la época portados por los chapalitenses.
Se trató de la edición número 54 que ha trascendido fronteras, ante el escenario real que evoca al drama vivido por el Nazareno, como se plasmó en el pasaje histórico cuando la sentencia de los sacerdotes fue ratificada por Poncio Pilatos: La Crucifixión.
Tras los pasajes y lecturas realizadas en el estacionamiento del templo de Fátima, Francisco Javier tomó en sus espaldas una cruz de madera que pesa ochenta kilos y de siete metros de longitud, para luego caminar por las calles de la colonia Arbide rumbo hacia su destino: “morir” en la Cruz.
El grito fuerte y unísono de: “¡Crucifícalo!” fue resonante en los tímpanos de los actores y de los testigos de esta escenificación viviente que, una vez más provocó lágrimas en los ojos de numerosas personas.
Niños, jóvenes, señoras, señores, unos ochenta actores cumplen con su respectivo papel, con la devoción que representa formar parte de la representación del Viacrucis viviente observado en todo el país.
Para José Escobarete, uno de los principales organizadores y forjador de esta tradición generacional, el Viacrucis de Chapalita forma parte de la vida de los vecinos, porque es un honor y un orgullo ser parte de la representación.
SOL A PLOMO
Son las 10 de la mañana, los alrededores el atrio del templo de Fátima cobran vida entre vendimias de gorditas, frutas, agua fresca, nieves y sombrillas de cartón para protegerse del sol.
“Raspados, raspados… de a diez y de a quince”, “pase a las tortas de filete de a 20 pesos”, “sabroso pescado frito con sopa de arroz y tortilla a 55 pesos. Sí hay”…
Los vendedores corean sus mejores frases para cautivar a sus clientes, mientras que en el fondo los actores del Viacrucis inician la representación y las lecturas bíblicas.
“Ni una nube, seguro que estamos como a 30 grados…”, se escucha una voz ocasional de una señora que busca la sombra bajo la marquesina de una casa.
Luego, ante la mirada de asombro de millares de testigo, Cristo recibe los azotes sobre la espalda que rocía gotas de agua que hace más impresionante la caracterización.
La Virgen María fue interpretada por Karla Adriana Rodríguez, quien también hace un año hizo la representación y que este año vuelve a fungir como la Madre del Nazareno.
Judas, uno de los personajes más “odiados” popularmente en la representación representado por Héctor Javier Reyes Martínez, fue colgado en uno de los árboles del camellón de la calle Campeche, frente al parque Chapalita.
Verónica, personificada por Leslie María Hernández Alvarado recibe a Jesús ante la consigna: “En Verdad os digo que este hombre es el Hijo de Dios”.
Para interpretar los papeles se requiere preparación con el apoyo del origen de este Viacrucis fundado por el Grupo Familiar Cristiano de la Parroquia del Carmen.
INTENSA VIGILANCIA
Elementos de la Policía montada, agentes de Tránsito y Policías preventivos en vehículos de motor realizaron la vigilancia en un operativo que registró “saldo blanco”.
Los efectivos de las corporaciones resguardaron la procesión, misma que se realizó entre los candentes rayos de sol.




