lunes, agosto 31, 2026
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Violento y macabro (Parte 2)

La historia de Diego Santoy Riveroll y Érika Peña Coss, ocurrida en Monterrey en 2006 y conocida popularmente como ‘El Asesino de Cumbres’ es uno de los crímenes mediáticos más conocidos y comentados en la historia de México. Hasta el día de hoy, el libro ‘El Caso Cumbres’ escrito por Javier Munguía, es la investigación más completa al respecto. El autor habla para esta sección, profundizando sobre su trabajo, el papel de la sociedad ante crímenes mediáticos y el proceso de investigación.

Munguía, quien además de este trabajo participó en el libro ‘Las cartas del Boom’, centrado en misivas de autores como García Márquez, Vargas Llosa y Cortázar, señala:

“Publicar El caso Cumbres ha significado darle un cierre a un proceso largo y a menudo desafiante, que empezó poco después de los crímenes. Saber que el libro es ya una realidad tangible, que empieza a circular, a leerse y comentarse es un alivio y una gran responsabilidad, pues a pesar de que han transcurrido más de dieciocho años de los hechos, no existía antes de mi intento una obra que procurara esclarecerlos, sustentada en datos duros y detalles pertinentes. El caso había quedado en manos de comunicadores que, ya fuera por sensacionalismo o desinformación, no hicieron sino abonar a la confusión y al linchamiento social de la familia afectada. Espero haber logrado hacerle justicia a la historia”.

Originalmente, Munguía quiso escribir una novela, pero la información era tan basta que optó por un libro de ‘true crime’ o ‘crímenes reales’ que hoy en día está de moda en las librerías y plataformas de streaming. Durante años investigó al respecto, habló con testigos clave y visitó la escena del crimen:

“Mi objetivo fue ofrecerle al lector un panorama lo suficientemente amplio y detallado para comprender no solo los crímenes en sí, sino también sus efectos a largo plazo”.

REFLEXIÓN

Con respecto al inmenso auge que el género de crímenes reales está teniendo actualmente, Munguía cita varios casos:

“Es muy probable que el auge mundial del género en distintos formatos propicie un crecimiento significativo de producciones mexicanas. Ya hay obras perturbadoras que exploran nuestra realidad social y política con un enfoque valiente. Pienso en documentales como ‘Hasta los dientes’, de Alberto Arnaut, y ‘Las tres muertes de Marisela Escobedo’, de Carlos Pérez Osorio; y en la docuserie ‘Los 43 de Ayotzinapa. Un crimen de estado’, de José Ortiz. Estos trabajos muestran claramente que el true crime no es solo entretenimiento superficial, sino que tiene el potencial para provocar reflexión”.

Lo cierto es que estos temas siempre llaman la atención del público general: “son historias con la capacidad de sobrecogernos, pues nos asoman al abismo, a un límite de la experiencia humana que la mayoría no cruzará”.

Por otro lado, sobre lo acaecido en Monterrey y como se deformó, puntualiza: “Que Diego Santoy haya atacado a la familia Peña Coss por no aceptar la negativa de su exnovia Érika a retomar su relación sentimental no pareció lo suficientemente morboso o explotable. En cambio, sugerir o suscribir de forma abierta que Érika odiaba a sus hermanos y los mató, o que Santoy y Tere Coss tenían una relación prohibida resultó una versión mucho más atractiva, aunque no contara con una sola evidencia a su favor”.

Respecto a lo que padecen las víctimas de un crimen mediático, concluye:

“Si es mucho pedir que nos solidaricemos con las víctimas sobrevivientes y sus familias, quizás no lo sea proponer que al menos las dejemos en paz. Sería deseable no caer en el canto de sirena del sensacionalismo, no propagar versiones sin fundamento y respetar la dignidad de quienes ya han sufrido lo peor. A veces no hay gran cosa que podamos hacer para aliviar el dolor ajeno, pero sí para no acrecentarlo”.

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