Maribel Llamas Andrade, directora de la Casa de Apoyo a la Mujer compartió que en las familias, la violencia de género es un problema que se genera por la lucha de poder. “Entonces, quien tiene el poder, en este caso, es el hombre quien busca que la mujer se someta a ese poder”, complementó.
Durante una entrevista concedida al finalizar el Foro “Hombres que cambian. Construyendo familia plenas”, la pedagoga destacó que la violencia no se va a frenar hasta que ambas partes trabajen lo que les toca, porque estos mandatos vienen desde la sociedad misma, y desde una construcción social que dice que así debe ser-
“Es una lucha de poder”, acotó.
Compartió que por ello los hombres también deben ser atendidos, si ellos lo desean, para poder cambiar.
Destacó que la violencia se aprende.
“Uno no nace con la violencia. Ésta se aprende y si se aprendió, también se puede desaprender para aprender nuevas formas de relacionarse”, subrayó.
Dijo que cuando un hombre tiene la fortaleza de pedir ayuda e intenta cambiar eso que lo lleva a ser generador de violencia, no es que pierda su masculinidad, sino es una forma de encontrar la manera de ser mejores hombres.
“Y si ya esos métodos de agresión no les hace sentir bien, aunque tengan el poder y siempre se sienten temerosos de perderlo, deberán buscar la manera de ser un mejor hombre, no se trata de dejar de ser hombre”, explicó.
Externó que por ello es que en la Casa de Apoyo a la Mujer trabajan a través de este tipo de foros.
“Hay que poner arriba de la mesa de la sociedad, lo que se vive. Que la sociedad empiece a escuchar estas formas de educación”, recalcó.
Insistió en que no hay una receta para evitar la violencia y los índices de inseguridad pero sí se puede, en lo individual, reconocer que algo está mal y buscar qué se puede hacer para mejorar.
Destacó que estadísticamente, la violencia, al menos la que les reportan en la institución que representa, se mantiene en los mismos niveles que en otros años, aunque en lo que sí se va avanzando es en las formas de denuncia.
“También en lo que se está escalando rápidamente es en el grado de violencia y la rapidez con la que se llega a una violencia extrema. Eso sí ha aumentado. Los casos que nosotros recibimos y que antes eran de violencias moderadas, ahora cada vez son casos más graves de violencias”, afirmó.
Compartió que los números a veces mienten, porque a veces no hay denuncia pero que de lo que a ellos les llega si es un ligero aumento en cantidad pero, sobre todo, lo que sí ha aumentado es la gravedad de la violencia y lo rápido que se llega a una violencia alta.
Dijo que en este primer semestre llevan 2 mil atenciones y que actualmente son 600 las mujeres que están trabajando dentro de un proyecto completo de Casa de Apoyo a la mujer.




