El Secretario de economía Ross, vocero autorizado por el Presidente Trump, anunció un arancel del 25% en el acero y 10% en aluminio, que será efectivo a partir del 1° de junio de este año para las importaciones provenientes de México, Canadá y la Unión Europea.
La decisión del Presidente Trump, coinciden los expertos, ha unificado los criterios de la iniciativa privada y del gobierno, incluso de los partidos políticos y el Congreso, expresando su rechazo a lo que alguien añadió, es inadmisible, y otros más recomiendan que se responda con dureza.
El problema en sí tiene tres aspectos que parecen ser relevantes, primero es la alevosía que se puede traducir en una forma majadera de buscar la manera de lastimar más a México, y en general a una gran parte de la comunidad internacional; dicho de otra manera, se actuó de mala fe y buscando ventaja. Segundo, no se encuentra la justificación al hecho, pero tampoco se encuentra la razón de hacerlo en este momento, sobre todo para los países que le acompañan en el Tratado de Libre Comercio, como es México y Canadá; eso produce enojo y cuando se estaba, aparentemente, negociando con dificultad, pero avanzando, está acción busca y logra el encono y así es más difícil establecer las relaciones de conveniencia en temas tan delicados como los que han estado tratando durante varios meses anteriores. Por último, podemos afirmar que la misma Unión Americana tiene una repulsa generalizada, y partiendo inclusive de los miembros del Partido Republicano, que es el partido que le apoya al Presidente Trump, siendo él militante, incluso se habla de deserción definitiva de algunos personajes importantes.
El Partido Republicano tiene la característica de estar siempre en actividad para concretar las decisiones, para hacer un frente común en la política interna y externa con la que se maneja en apoyo, orientación o desaprobación de las actividades que necesariamente requiere tener como sostén principal el Presidente en las decisiones de política interna e internacional, aprobación de presupuestos ante el congreso y muchas más en las que se apoya en la mayoría, actualmente, de su partido.
Existe una repulsa total en Estados Unidos, hay quien dice que el Presidente Trump se está dando un balazo en el pie, porque va a ser peor el daño interno de todos los productos citados. Los sectores productivos del acero y del aluminio se encuentran seriamente preocupados, pues en el caso de México nos afecta, pero no tanto como se pudiera pensar.
En Canadá, el ministro Trudeau se expresó indignado por la medida unilateral y la consideró absurda y abusiva; declaró que responderá en la misma forma.
En la Unión Europea hay un desconcierto total, ahí son demasiados países y desconocemos el efecto comercial y el daño económico que de esto derive, pero ellos expresaron que iban a poner su queja ante la Organización Mundial Del Comercio, porque les parece improcedente la forma como está actuando el Presidente Trump.
El Presidente Peña Nieto ha reaccionado de una manera correcta y enérgica, reprobando la decisión del gobierno de Estados Unidos, y ya ha girado instrucciones para que se implementen aranceles a los productos que nosotros importamos de Estados Unidos y se está actuando con cuidado, porque no se quiere dañar los intereses locales de nuestro país, aunque de todas maneras ya hay un desconcierto grande.
Uno de los efectos importantes que inmediatamente produjeron fue la devaluación del peso, llegando a niveles arriba de 20.40 pesos por dólar, y ya sabemos que esto es variable, pero mientras que se regularice o se llegue a un buen arreglo, todo mundo sabe que todos los productos suben de precio. Incluso hay una corriente que no debía de ser, pero desgraciadamente existe un aumento generalizado, incluso en productos diversos de origen mexicano.
Uno de los responsables importantes de negociar el Tratado de Libre Comercio, Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, ha declarado que la imposición de aranceles de ambas partes no beneficia a nadie y sí daña terriblemente a la población en general.
Es muy pronto para saber que continua en todo lo relacionado a esta mala decisión del gobierno de Estados Unidos, por lo pronto, el Tratado de Libre Comercio tendrá que esperar hasta después de las elecciones, y no sabemos cuánto tiempo más, pues se abre un compás de incertidumbre, comprensible después de lo que pueda pasar después de las elecciones.
La posición de nuestro país es ya de por sí agravada, porque el primero de Julio está cercano y las campañas se han convertido en verdaderos campos de batallas.
Indudablemente que el gobierno mexicano que va a tomar acciones para imponer aranceles, tiene un paquete bastante difícil, pero es importante que reconozcamos que todos los mexicanos estamos viviendo un momento de incertidumbre, de inquietud política, y esperamos que con la cordura entre el gobierno de Estados Unidos y todas las partes involucradas, se logren soluciones acertadas, aunque veo el panorama ahora complicado.




