
El segundo día del Festival Internacional del Globo transcurrió entre música disco que ambientó desde temprano, la presencia de Jordi Rosado como conductor, y cientos de globos surcando el cielo leonés. Como cada año, para los visitantes será un día inolvidable.
Desde las cuatro de la madrugada la gente empezó a llegar al Parque Metropolitano. Fue alrededor de las cinco que tomaban algún café, un atole o un chocolate caliente para mitigar el intenso frío. Desde el escenario, se reproducía música de los años setenta para animar a la gente. Sonaban canciones de Village People, los Bee Gees o ABBA. A las 6:00 de la mañana, comienzan a llegar las camionetas con los pilotos de todo el mundo.
Agitan las banderas de Brasil, Francia y Estados Unidos, arrancando aplausos entre el público que espera el momento en que los globos comiencen a elevarse. Mientras tanto, en el escenario, Jordi Rosado saluda al público y habla de cómo ha crecido el Festival Internacional del Globo en los últimos años.
Mientras, va a amaneciendo. Las primeras luces del alba pueden verse en el horizonte del Parque Metropolitano. En cuestión de minutos empiezan a llegar más camionetas, de donde bajan los pilotos y su tripulación. Todos desenrollan los globos y valiéndose de ventiladores, empiezan a llenar los globos de aire caliente. El público no deja de tomarse selfies, hacer videos y sonreír. Suben las fotografías a sus diferentes redes sociales.
Las figuras de los globos son de lo más variadas: hay de un corazón, de una ardillita, la botella de Coca Cola que nunca falta cada año, y otra con la imagen del monstruo de Frankenstein. Esas son algunos de los aerostatos que este año engalanan al festival. Para las siete y media de la mañana, todos los globos en la Zona de Despegue del parque están elevándose. El viento los lleva a colonias como Los Castillos o Rivera de la Presa.
Los dirigibles son otras figuras que no pueden faltar. Estos se desplazan por el aire entre los globos, y dan la vuelta a la Presa del Palote. Es a las 10:00 que los pilotos y los globos han terminado de flotar.




