He aquí una combinación fatal: las charlatanas, las seudociencias y las influencers de redes sociales sin ninguna preparación académica. Todo ello mezclado puede ser verdaderamente fatal y afectar a cientos de personas en su dignidad, en su economía y en el peor de los casos, hasta en su vida.
Esta semana, hablaremos del caso de Belle Gibson, una de las estafadoras más famosas en tiempos recientes.
Nacida el 8 de octubre de 1991 en Australia con el nombre completo de Annabelle (apodada “Belle” por su familia y amigos) Natalie Gibson, comenzó a difundir su historia de vida a través de redes sociales como Instagram: era, literalmente, un auténtico milagro y una vivencia de tenacidad y magia.
La joven Belle contó en redes sociales su testimonio: en 2009 un doctor la diagnosticó con un tumor canceroso en el cerebro, por lo que le quedaban, a lo sumo, cuatro meses de vida. Pero Belle no se dio por vencida y empezó a probar remedios alternativos. Renunció a cualquier tratamiento médico formal, y se trató con comida saludable, oxígeno, dieta libre de gluten, meditación y medicina ayurvédica (un sistema de salud de la India que busca restaurar el equilibrio del cuerpo, la mente y el espíritu) y entonces, milagrosamente, se curó. Gracias a su pensamiento positivo fue como pudo vencer la metástasis.
Más de 300 mil seguidores en Instagram y otras redes sociales la admiraron, y siguieron sus consejos. Belle creó una aplicación llamada ‘The whole pantry’ que se convirtió en un libro. Mucha gente le creyó, pues la primera era patrocinada por Apple y el segundo, por la editorial Penguin, dos de las empresas más prestigiosas en sus respectivos ramos.
Posteriormente, Belle recaudó 420 mil dólares australianos para donar a organizaciones civiles de lucha contra el cáncer. Realmente era un ejemplo de bondad, resilencia, tenacidad, buena vibra que reflejaba en sus fotos de instagram y milagros. Fue apodada ‘La gurú el bienestar’.
Pero todo, absolutamente todo, era una mentira.
FARSA
La historia de Belle era demasiado bonita para ser cierta, de modo que varios periodistas, como Beau Donnelly y Nick Toscano, empezaron a investigarla.
El periodista británico Richard Guilliat (cuya esposa sí padecía la enfermedad) la entrevistó, descubriendo muchos cabos sueltos en sus testimonios, como el hecho de que nadie conocía el nombre del oncólogo que la diagnosticó.
Entonces, en 2015 toda la verdad salió a la luz, que fue igual de maligna que un cáncer.
Resultó que Gibson jamás tuvo cáncer. Todo fue una mentira para obtener dinero fácil, y por si lo anterior no fuera lo bastante grave, hubo problemas de flujo de caja con las donaciones que había realizado, y es que, en realidad, nunca había donado nada. La oficina de Asuntos del Consumidor de Victoria, Australia, emprendió acciones legales contra Belle, por “conducta engañosa y fraudulenta”, multándola con 410 mil dólares australianos. Era clarísimo que ella estaba infringiendo leyes del consumidor de Australia, y mostrando una nula ética al engañar personas, como el caso de un niño llamado Joshua Schwartz, que padecía cáncer y al que Belle jamás le hizo llegar una donación prometida.
La propia Belle declaró a los medios que ella no sabía nada, y que siempre creyó que tenía cáncer. Respecto a si ella actuó con alevosía, o solo fue ignorante, no se tiene hasta el momento una respuesta concreta. Sea como fuere, la Comisión Australiana de Competencia y Consumo la declaró culpable y le embargaron su casa.
La nada honrosa fama de Belle inspiró una serie que se estrena el próximo jueves 6 de febrero, titulada ‘Vinagre de manzana’, que se basa en información del libro ‘The woman who fooled the world’ escrito por Donelly y Toscano.
Más allá de lo mediático, el caso de Gibson es un ejemplo de lo grave que puede ser creerle a charlatanes en temas de salud, y no acudir a médicos y científicos certificados.




