Hoy sí he decidido hablar de cine. El cine es un arte que llegué a amar gracias a los cortometrajes principalmente; para quienes no están muy familiarizados con el termino que mencioné, los cortometrajes (o cortos) son obras cinematográficas que cuentan historias en menos de 30 minutos, dichas historias pueden ser falsas (ficción) o pueden ser documentales.
Lo maravilloso de los cortos es que no te quitan mucho tiempo pero pueden impactarte de una manera que no imaginas, tal como me sucedió en esta ocasión con un documental que me muero por recomendarles, se llama “Period. End of sentence” y durante la pasada entrega de los Oscar que se llevó a cabo el pasado mes de febrero, se hizo acreedor del premio Oscar a “Mejor Cortometraje Documental”.
Éste trabajo nos cuenta un poco de la experiencia de varias mujeres de un pueblo rural en las afueras de Nueva Delhi, India, quienes luchan contra el estigma tan pesado acerca de la menstruación cuando aprenden a fabricar toallas sanitarias.
¡Quedé impactada! El estigma acerca de la menstruación en el pueblo que nos muestra el documental iba a tal grado de que las mujeres mientras pasaban por su periodo no podían entrar a sus iglesias e incluso tampoco iban a la escuela porque no tenían toallas adecuadas para realizar cómodamente sus actividades diarias ¡te imaginas en pleno siglo XXI hay quien no puede disfrutar de una simple toalla sanitaria! A la par de lo anterior, el tema de la menstruación era algo de lo cual simplemente no se hablaba frente a los hombres. De pronto toda la dinámica de vergüenza comienza modificarse para unas mujeres a quienes se les capacita para realizar toallas sanitarias y ahí es cuando empieza la aventura, porque la historia nos muestra cómo es que tienen que superar obstáculos técnicos debido a deficiencias de los servicios, también nos muestra cómo es que van construyendo su negocio, cómo organizan reuniones con las mujeres para venderles las toallas a pesar de ser un tema de lo más tabú.
Al final del documental puedo decir que me conmoví casi al punto de las lágrimas y no exagero, de verdad se movieron muchos sentimientos en mi, primero por el hecho de darme cuenta de que algo tan simple para mi desde la secundaria como lo es una toalla sanitaria para algunas mujeres es algo nuevo, además a muy pronta edad comprendí que la menstruación es algo natural de lo cual una no debe avergonzarse. Y por otro lado, me conmovió mucho la forma en la que las mujeres iban tomando un poco más de libertad en sus vidas, cómo se iban superando, cómo se iban acercando a sus sueños y cómo se iban empoderando unas a otras ¡Aún se me pone la piel chinita!
Para mi ese documental define perfecto la forma en que nos deberíamos apoyar unas a las otras e incluso ese trabajo muestra un ideal de lo que debería ser el feminismo. No gastar energías en odiarnos entre nosotras u odiar a los hombres, más bien apoyarnos, empoderarnos, hacernos fuerte, construir muros, cimientos, ideas, educar, escuchar. Si hicieramos eso, un mundo mejor sería.
Si les interesa ver dicho documental está disponible en Netflix y como ya lo comenté, dura menos de 30 minutos.




