
En los últimos años, ha cobrado gran popularidad el llamado ‘tanatoturismo’, también llamado ‘turismo oscuro’ (‘dark tourism’) y se enfoca en aquel donde los viajeros visitan lugares relacionados con la muerte, el sufrimiento o las tragedias.
A su vez, este se divide en otros segmentos, como el turismo de guerra, que consiste en ir a zonas donde ocurren conflictos bélicos, o el ‘true crime tourism’, enfocado en recorres lugares donde acontecieron crímenes reales. Esto ocurre en todo el mundo: en Dallas, Texas, está el Museo del Sexto Piso, dedicado a donde asesinaron al presidente John F. Kennedy mientras que en México, Lomas Taurinas, lugar donde dispararon al candidato a la presidencia Luis Donaldo Colosio.
De entre todos los recorridos temáticos de este inusual segmento turístico, está el relacionado con los asesinos seriales, que siempre despierta una morbosa fascinación en la gente. Incluso, existe el libro ‘The serial killer travel guide across America: your coast-to-coast tour of terror’ de Johnny Trevisani, que ofrece un recorrido por los lugares donde han acechado asesinos en serie.
Hoy, realizaremos un breve recorrido por algunos puntos turísticos de asesinos seriales en diferentes latitudes.
Sin duda alguna, Estados Unidos es uno de los países donde más se tiene registro de los infames asesinos seriales. Los Ángeles, California, es mucho más que los Estudios Universal o las letras de ‘Hollywood’. También está el ‘Helter Skelter tour’, donde los viajeros visitan todo lo relacionado con los asesinatos de la Familia, secta dirigida por el nefasto Charles Manson, hasta culminar donde fue horriblemente asesinada Sharon Tate y después, el matrimonio La Bianca.
Seguramente, muchas personas que visiten California preferirían tomarse un café helado en Venice Beach, pero otros optan por conocer lo que hizo una de las sectas más sangrientas de los años sesenta.
Jeffrey Dahmer es otro de los asesinos en serie más infames de su país. Conocido como ‘El caníbal de Milwaukee’ asesinó a 17 hombres, e incluso se comió a algunos. Popularizado gracias a la serie de Netflix creada por Ryan Murphy, Dahmer también tiene su recorrido turístico.
Como es de esperarse, se trata de un tema verdaderamente polémico, que ha causado indignación de los familiares de las víctimas, quienes en 2012 protestaron de manera abierta ante un recorrido que, señalaron, no buscaba nada más que despertar el morbo.
Pero no solamente Estados Unidos tiene esta clase de tours. También está Inglaterra, más específicamente el barrio londinense de Whitechapel, donde en 1888 cometió sus horribles crímenes Jack El Destripador, asesinando a cinco mujeres. Con una duración de casi dos horas, la gente conoce uno de los mayores misterios en la historia de Londres, ya que el asesino, (que de forma descarada enviaba cartas a la policía y los medios detallando sus asesinatos) jamás fue capturado. Hasta el día de hoy, expertos en criminología siguen estudiando el caso que, en definitiva, siempre estará abierto.
Una de las asesinas en serie y aristócratas más terribles de los siglos XVI y XVII fue Elizabeth Bathory, conocida como ‘La Condesa Sangrienta’. De origen húngaro, esta mujer y sus cuatro sirvientes fueron acusados de secuestrar a varias mujeres, a quienes torturaron y desangraron. Bathory creía que si se bañaba en la sangre de sus víctimas, podría conservarse eternamente joven. Debido a que pertenecía a la nobleza, no la ejecutaron, sino que se le condenó a pasar el resto de su vida en el castillo de Cachtice, que hoy en día se promociona como un popular destino turístico.
¿Qué hacer ante el crecimiento del tanatoturismo o ‘turismo oscuro’? Para muchos, es un segmento que deja mucha derrama económica, mientras que para otros, una actividad infame que no debería de existir, pues lucra con el morbo más elemental. Sea como fuere, existe y sus consumidores lo buscan año con año.




