RENTABILIDAD POLÍTICA
Golpear a México le ha redituado un buen marketing y un branding que nos permite predecir los próximos sucesos para nuestro país.
Este escribano no coincide a plenitud con Paula Durán del New York Times (http://www.nytimes.com/es/2017/01/19), en el sentido de que la relación entre América Latina y Estados Unidos no estarán marcados por las oportunidades, sino por las amenazas y la improvisación. Este hecho va más allá de comprar la sonrisa de Michelle Obama y el rostro acartonado de Hillary Clinton. No es solamente la oración y la lectura de la escritura sagrada en el país más laico del mundo. En el Capitolio retumbó el Sermón de la Montaña.
Va más lejos de “degustar” el hecho narrado por algunos comunicadores, señalando que, los escenarios se prepararon para un millón de asistentes y, al parecer, había un poco más de 300 mil, o el desaire de algunos legisladores demócratas.
ALGUNAS CLAVES
Sin duda, el mensaje del nuevo mandatario estadounidense fueron 16 minutos de una arenga continua y continuada. Se habla que a raíz del discurso, la moneda mexicana ha sufrido una depreciación brutal.
El texto, como refiere Leo Zuckermann, se orientó a un seguimiento de los señalamientos en campaña, que mezclan los contenidos de patriotismo, un nacionalismo exacerbado, el hecho de asumir un liderazgo, haciéndose un poco “vocero” de Dios, para prometer progreso, crecimiento, desarrollo y un grandioso futuro construido por la unidad entre los estadounidenses, que resultará, según dijo, un país invencible.
SIN EMBARGO
El mensaje de Trump estuvo ayuno en varios sentidos. Este escribano insiste, fue una arenga muy bien escrita, bien redactada y muy bien pensada….para una audiencia popular a la que le gusta el mensaje porque deleita el oído. Es irresistible la oración que señala que “el poder regresará al pueblo”. Vamos, porque se siente bien; porque promete y ofrece, aunque se confunda lo grandioso con lo grandote, y lo brillante con lo brilloso.
El discurso incurre en los mismos excesos de la comunicación populista. Trump ofrece y jura hacer más grande a los Estados Unidos y eso se escucha bien, lo mismo que Maduro cuando incrementa los salarios en 50 por ciento. Idéntico camino recorre López Obrador al jurar y perjurar que si ocupa la presidencia de México, la gasolina costará solamente cinco pesos. Mis adorables lectoras y amables lectores nos hacen una sugerencia: releer los mensajes de Dilma Rousseff o de Cristina Fernández, o de Evo Morales. La línea discursiva de fondo y forma es la misma, lo que cambia un poco son las ofertas.
A PESAR DEL INGREDIENTE RELIGIOSO
La alusión a los textos de Salomón, de Mateo, aderezaron aún más la escucha y aportaron un toque de misticismo a la toma de posesión.
¿Cambiarán muchas cosas? Sin duda. En principio, la impresión es que no hay un plan de gobierno con estrategias, con procesos planeados y bien pensados para apuntalar la grandeza convocada y prometida.
La abundancia de verbos descritos en futuro, quedan en el aire, porque en ningún caso se precisaron “los cómos”. El riesgo es que la audiencia aplauda a la pavimentación de un camino empedrado solo buenas intenciones, aunque en el camino, se lleven entre las patas a quienes se dice defender, proteger y hacer grandes de nuevo.
Tampoco se habló de la relación entre los poderes del Estado. La omnipresencia y omnipotencia de un mandatario, corre el serio riesgo de convertirlo en un mesías que le vende a los ciudadanos una tierra prometida aislada del resto del mundo y encasillada en su ser y su propio bienestar.
No es solo el muro. Es el simbolismo de una nueva entronización cuasi divina. Se trata, pues, de un desafío para los países del mundo –incluso cuando Trump destacó que acabará con el terrorismo islámico en toda la faz de la tierra- porque entonces habrá que preguntarse si la promesa hecha pasará por encima de la soberanía de otros lugares.
EL RETO
El gran reto para México, desde el punto de vista de este amanuense, se encuentra en encontrar el líder apropiado para afrontar con estrategia y éxito, la dependencia con Estados Unidos que fuimos consolidando. Por lo pronto, no se ve claro.




