Los toros volvieron a León y el joven español Guillermo Hermoso de Mendoza salió triunfante de la plaza móvil instalada frente a Plaza Mayor, en que también se dio una buena exhibición de Diego Silveti.
Hermoso de Mendoza mostró escuela, ante novillo de Refugio Peña, a quien le dejó rejón de castigo, pasando a poner banderillas de buena forma, exhibiendo lo que le ha enseñado su padre. Eso fue suficiente para sacarle aplausos al público, que aunado al acertado rejón de muerte le brindaron dos orejas, siendo el más ovacionado.
Antes, Silveti hizo gala de su experiencia, ante un toro que no mostró mucho empuje, pero al que la paciencia le pudo absorber buenos capotazos que llegaron al tendido entre sanjuaneras. La faena estuvo cerca de ser más que digna, pero se llevó sólo una oreja pues tuvo que recurrir al descabello.
El Festival Taurino tuvo una buena entrada, en toros de la ganadería de Refugio Peña para Pablo Hermoso, devuelto ante su falta de acometida, para salir luego hacer faenas con uno de De la Mora, a quien le dejó un rejón de castigo, banderillas y fallando en su intento a matar, recurriendo al descabello entre la división del público.
Después apareció el hidrocálido Joselito Adame, también ante otro ejemplar de De la Mora, pulcro en su faena. Le sacó el mayor potencial, con un toro que permitió largas tandas, aunque también erró en su intento a matar.
Luis David Adame mostró también calidad con el capote pero tuvo bastantes complicaciones con un toro poco manso. Toreó para la gente pero un pinchazo lo retiró sin ovación.
Juan Silveti cerró plaza con un novillo de buenas hechuras, mostrando verónicas y gaoneras que desbordaron algunos oles. Sin embargo perdió las dos orejas por pinchar aunque se fue con el reconocimiento de los asistentes.
El Festival Taurino fue a beneficio de la escuela para el futuro, dirigida por el sacerdote Pablo Patrick.







