
Estamos sufriendo una mutación que algunos llaman transformación en su cuarta edición. Somos parcialmente conscientes que no hemos tenido ningún beneficio y si vemos con preocupación que nuestro país, junto con los cambios propuestos y aceptados por los legisladores, no dan sustento claro ni estabilizador. Por el contrario, vemos que cada día la obsolescencia se hace presente, más que el avance.
He mencionado en líneas anteriores, parcialmente consciente, ya que tendemos a racionalizar lo negativo, con la falsa esperanza del beneficio de la duda.
Por otro lado está el apoyo incondicional de aquellos que se encuentran bajo la fascinación de las promesas adulatorias de quien representa su guía y de los que constituyen el círculo mas cercano, que ejercen su oficio, olvidando que hay un mandato constitucional que nos recuerda que la soberanía reside en el pueblo y que todo poder público proviene de éste último. Ese mandato se instituye para el beneficio de éste ( es decir del pueblo y no de un grupo) y que en todo momento el pueblo (los ciudadanos de este país) tenemos el derecho inalienable de alterar o modificar la forma de gobierno. (Artículo 39).
A pesar de ello, por ignorancia, por complacencia, comodidad, o en palabras simples y llanas, por miedo, dejamos hacer a nuestros gobernantes lo que quieran por contar con un aparente respaldo popular y constitucional, mientras tímidamente permanecemos en la zozobra, cuando la minoría hace y deshace sin obstáculo alguno.
Guanajuato es un estado con una historia que trasciende constantemente y la recordamos con orgullo pues fue en ésta región que inició el movimiento de independencia, más que por los nativos de la región, por aquellos residentes, criollos y mestizos que decidieron decir basta a las injusticias.
México vivió una vez más una luz de esperanza en cuando en el 2000 y con el nuevo siglo inició un cambio dejando atrás el partido oficial por una alternativa.
Sin embargo el gusto duro muy poco, la desilusión llegó, el hartazgo se transformó en apatía y enojo permeando nuevamente y poco a poco el regreso a las costumbres de antaño para permanecer víctimas de nuestra indolencia y resentimiento castigándonos con el autoflajelo de un voto controlado y amañado.
Hoy vivimos un momento en que las oportunidades pueden pasar desapercibidas.
Guanajuato requiere de participación activa y de un líder transformacional, es decir que tenga empatía, provoque unión con ideas que fortalezcan a la región sin incumplir con la federación ya que ha sido voluntad del pueblo constituirse en una República representativa, democrática, laica y federal, compuesta por Estados libres y soberanos (Artículo 40).
No necesitamos un líder transaccional que espera dar, pero necesita recibe algo a cambio.
No mas transas.
Podemos hacer alianzas estratégicas, inversiones que dejen beneficios no solo económicos a la región, también de índole cultural y educativa para dejar el retraso escolar que es un lastre que detiene nuestro crecimiento y que ha sido de beneficio para el control.
En algún artículo, publicado en Heraldo León, comenté la necesidad de crear un aeropuerto internacional que sustituya el fallido NAIM.
En otros países del mundo existen aeropuertos de gran nivel en varias ciudades del mismo país que no compiten entre ellos, y que si ofrecen alternativas para los viajeros que desean realizar negocios y crear oportunidades, sin saturar la región. Hoy, he leído con agrado que se ha hecho una propuesta en este sentido por empresarios al Gobierno de Guanajuato.
Es necesario, además, crear oportunidades en el área tecnológica que permita que los jóvenes de nuestra Estado – que han ganado concursos en diversos foros internacionales- apliquen sus conocimientos, ideas e innovación en un centro diseñado para tal efecto, como los hay en Sylicon Valey (EE.UU.AA.) o KACST (Rey Abdulaziz de la Ciencia y la Tecnología” (KACST), Arabia Saudita) que invierten en investigaciones para la inteligencia artificial y energías renovables a pesar de que cuentan con grandes recursos petroleros no renovables.
Nos quejamos amargamente de la pobreza, la inseguridad y la corrupción, en nuestra localidad y ahora con tristeza en varias partes del Estado como nuestros paisanos y hermanos de Celaya, Salamanca y regiones vecinas. Estamos esperando con angustia el apoyo de las fuerzas de seguridad, de la Guardia Nacional o de alguna otra fuerza judicial que salvaguarden la integridad de los ciudadanos afectados; cuando la realidad somos nosotros lo que permeamos esta situación al ser complacientes, poco participativos y sin unión para evitar la paz y el orden.
Ningún Estado de la federación pueden, en ningún caso: Celebrar alianza, tratado o coalición con otro Estado ni con las Potencias extranjeras. Tampoco pueden, sin consentimiento del Congreso de la Unión, tener, en ningún tiempo, tropa permanente. (Artículos 117 y 118).
La participación del ejecutivo Guanajuato puede hacer la diferencia, con su presencia y creatividad, creando en la localidad equipos que, con ideas y conocimiento regional, promuevan acciones para asegurar la disminución de la delincuencia organizada y por ende la criminalidad.
Hay que recordar que las personas somos los responsables de lo que sucede, ya sea bueno o malo, dependiendo de nuestra perspectiva y particular punto de vista.
¿Transformación o cuarta transa..?
¡Mi estimado Gobernador, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, le envío un cordial saludo!
¡Hasta la próxima!
Comentarios: dr_rethcuel@yahoo.com
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