Hace una semana, Santa María de Cementos fue el escenario de una terrible masacre en la que murieron seis personas. A siete días de lo ocurrido, nada ha cambiado: sigue faltando la vigilancia y los balazos se escuchan de manera constante.
En Santa María de Cementos todavía se siente la inquietud, el miedo, la inseguridad. Fue un domingo como hoy que ocurrió la masacre que se convirtió en noticia nacional. En la casa donde ocurrieron los hechos, los agujeros de bala permanecen como un funesto recuerdo de lo ocurrido.
Apenas el lunes pasado, la familia sobreviviente a la matanza fue a pedir apoyo al municipio, mientras se celebraban los honores al lábaro patrio. El martes se llevó a cabo el entierro de las personas asesinadas. Pero… ¿Qué ha ocurrido en Santa María de Cementos?
La colonia se encuentra por el bulevar Timoteo Lozano, y para acceder es necesario pasar la vía del ferrocarril. Hay muchas calles sin pavimentar y negocios locales. Pareciera como tantas otras zonas habitadas de León, salvo por los terribles hechos que ocurrieron hace poco.
A decir verdad, según cuentan los vecinos, la situación no ha cambiado. De acuerdo con Jimena Gutiérrez, comerciante de la zona, y otros vecinos, el ejército mexicano estuvo patrullando el domingo, y el lunes y martes sí hubo vigilancia… pero posteriormente, esto cesó. Las Fuerzas Armadas ya no están, y la policía solo llega a la colonia cuando se le llama por teléfono.
Como es de esperarse, el sábado por la noche hubo varias fiestas… pero la gente tenía miedo a realizarlas, porque el horror de la masacre todavía permea en el alma y la mente de los vecinos de Santa María de Cementos. Uno de tantos casos es el de Gabriela Juárez:
“Las fiestas siempre se llevan a cabo en esta colonia… pero después de lo que pasó, tenemos miedo. No vaya a ocurrir otra balacera. Muchos de nosotros mejor ya ni salimos cuando oscurece. ¿Para qué arriesgarnos? Yo escuché los balazos cuando mataron a aquellas personas y prefiero no recordarlo”.
Lo cierto es que las balaceras siguen ocurriendo. Por las noches, los habitantes de Santa María de Cementos escuchan ruidos de balazos, y esperan a que el peligro no pase a mayores. Entretanto, cunde el silencio y el miedo, pero sobre todo, la incertidumbre.




