El grito
La mayoría se queja de lo estúpida y amarillista que es la televisión, pero las redes sociales no citan a Sartre o Popper que digamos, vamos, ni siquiera se comparte noticias bien fundamentadas, mejor solamente se cae en frivolidades y maniqueísmos que rayan en lo ridículo. Se suele decir que el pueblo tiene el gobierno que merece, infiero que lo mismo aplica para los medios de comunicación. Y es que si la mismísima Fifa fastidia con un tema tan ridículo como la “perversidad” de gritar “put#” en los estadios al momento que el portero rival despeja el balón.
Ya en algún momento esa cosa nefasta e inútil llamada Conapred había tratado de censurar dicho grito del futbol profesional, no lo consiguió; simplemente porque era y es imposible. Son miles quienes lo hacen, no lo paras nunca. Nunca lo he hecho, ya que no grito a menudo ni digo esa y otras palabras, pero tampoco critico a quienes sí. Es ofensiva dependiendo del contexto en que se diga, de a quien se le diga y el tono con el que se pronuncia:
Uno. Se trataría de un serio caso de discriminación si se diera en circunstancias que reflejaran prejuicio contra una persona por su orientación sexual; por ejemplo, si se le niega algo: “Tú no puedes sentarte aquí… inche put#”, en ese caso, claro que es una discriminación con todas sus letras. Y debería sancionarse a quien lo hace, todavía más si se trata de un servidor público pagado por el gobierno. En el caso de los estadios se dice tumultuariamente y por diversión, no se dice con odio ni miedo, se dice con afán de divertirse, al fin y al cabo, uno va al estadio a eso, problema existiría si se hiciera en el congreso, la ópera, la fila para las tortillas, etcétera.
Dos. A todo portero se le dice, aunque se desconozca el nombre y vida del que este bajo los tres palos; en vista de que no es una alusión personal, es un grito inocuo. Si nunca se hiciera, y de repente se le gritaran las cuatro letras a un portero abiertamente homosexual, sería raro y algo como para desconfiar. Pero si se le dice a todos ¿Cuál es el problema?… Es más, sería más discriminatorio no gritarle eso a un gay y a todos los heterosexuales sí. Tratar diferente es, la mayoría de las veces, discriminar.
Tres. En este punto quisiera hacer mención a una persona en especial, de nombre Soledad (Chole), ya de algunos ochenta y tantos años, muy amable y gran conversadora, que utiliza la palabra “jotito” para hacer mención a un persona con preferencias sexuales diferentes, pero sin mala intención, por eso el diminutivo. Es de otra generación, ¿deberíamos acusarla por no utilizar el término gay o comunidad LGTB? Considero que no. Con el término “put#” pasa lo mismo, con o sin diminutivo es una “mala palabra”, poco usada y que sirve como insulto (no exclusivo para homosexuales) para increpar a un cobarde, sacatón y similares. Hay que tener la suficiente madurez para aceptar que no todo lo que suena feo es malo, y respetar que aunque hay quienes hablan “feo” para nosotros, tienen el derecho de hacerlo. Más si se divierten como niños haciéndolo.
Es un grito que no le hace daño a nadie, que a lo mucho exhibe un partido aburridísimo, que no daña las entradas ni los derechos de trasmisión, al cual los porteros ni le hacen caso, que antes de todo este embrollo del veto y las sanciones pasaba desapercibido… ¿Esto significará que en algún momento estaremos discutiendo si debe ser sancionable gritarle al árbitro “#hinga tu madre, vendido”?




