miércoles, septiembre 2, 2026
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Terrorismo

“El terrorismo es una estrategia de debilidad que adoptan aquellos que carecen de acceso al poder, propaga miedo en lugar de causar daños materiales importantes, los terroristas no tienen la fuerza necesaria para derrotar un ejército u ocupar ciudades enteras”. (Y.Harari)

Estos acontecimientos tienen gran cobertura, no sólo por lo que implica: la pérdida de vidas humanas. Personas que, como espectadores inocentes, asisten a un suceso sin saber que podría ser el último de su existencia, como la conocían hasta antes del momento.

También, al formar parte de la información mediática que atrae la atención de miles de personas y por ende la influencia, a través de estos eventos, de sus mentes, facilitando la promoción de ideas que transfieren lo que los perpetradores del siniestro quieren comunicar: poder e inseguridad.

-Terrorismo:
Es una etiqueta que se aplica a algunos tipos de violencia.
De modo que la etiqueta de «terrorismo» suele definir actos fanáticos que son interpretados como ilegítimos. El terrorismo puede ser ejercido por distintos tipos de organizaciones sociales o políticas, tanto de derecha como de izquierda. Este tipo de acciones, incluso pueden ser llevadas a cabo por grupos poco estructurados y por gobiernos de algunos países para ejercer presión sobre ciertos asuntos… digamos… sociales.

Hasta ahora, en lo que va del año 2017 han ocurrido 52 atentados y un total de 57,038 fatalidades, siendo el delito más mortífero el ocurrido en Somalia con un total de 337 fallecidos y 503 heridos. Otro de ellos, perpetrado por Sayfullo Saipov un hombre de 29 años nacido en Uzbequistán y residente desde 2010 en Tampa (Florida), en la Ciudad de Nueva York el día de Halloween, con 8 muertos y 12 heridos y el último un tiroteo perpetrado por Devin Patrick Kelley, de 26 años, en una iglesia de Sutherland Springs a pocos kilómetros de San Antonio. Dejó 26 muertos y decenas de heridos.

Todos estos acontecimientos nos preocupan y distraen de la rutina de nuestra vida. Los comentamos como historias callejeras que afectan nuestra actividad cotidiana. Prestamos atención y le damos demasiado valor a algo que no podemos controlar pero sí modificar.

No escribo que aceptemos estos hechos sin mostrar nuestra más enérgica desaprobación. Sin embargo, hay otros factores. que estando entre nosotros, tienen mucho más relevancia y consecuencias en nuestras vidas y los dejamos pasar.

Me refiero a la obesidad y las enfermedades cardiovasculares asociadas a ellas que han matado a más de tres millones de personas en un año.

En 2016 había más de 340 millones de niños y adolescentes (de 5 a 19 años) con sobrepeso u obesidad y más de 1900 millones de adultos de 18 o más años, de los cuales, 650 millones eran obesos.

Las consecuencias del sobrepeso contribuyen al desarrollo del síndrome metabólico, que incluyen además presión arterial elevada, elevación de los niveles de azúcar en la sangre (diabetes), aumento del ácido úrico (gota), problemas cardiovasculares como infarto al miocardio, accidentes vasculares cerebrales (embolia o trombosis) entre otros.

¿Y qué decir del cáncer y otras enfermedades crónico- degenerativas?
Estos factores son verdaderos asesinos que viven y coexisten entre nosotros. Se estima que el costo anual de la obesidad en México asciende a los 120 mil millones de pesos anuales.

A pesar de ello, no decimos una sola palabra, ni siquiera pensamos en las consecuencias o hacemos comentarios de estos asesinos silenciosos. Los medios informativos se mantienen calladitos. Sin interés por hacer campañas de educación y difusión.

Esto es, en verdad, terrorismo.
El tsunami de enfermedades crónico degenerativas que se acumularán paulatinamente en los siguientes 20 años. Nadie ha prestado atención para diseñar programas de prevención o de ayuda a las personas de la tercera edad (más conocidas como adultos mayores), por lo menos en México. Ni a sus necesidades de salud o ocupacionales.

Estamos más preocupados por el TLC, Donald Trump, Peña Nieto, las elecciones del 2018 y…el terrorismo.
Distraídos en “escoger” entre los aspirantes independientes al mejor candidato, o buscar la forma de perjudicar al prójimo.

Seguiremos sin respetar los señalamientos de tránsito. Estacionarse en doble fila al recoger a nuestros hijos. Leemos mensajes en el teléfono cuando manejamos. Le mentamos la madre a quien se atreve a sancionar nuestro abuso e irresponsabilidad. Contaminamos muestras aguas, suelos y subsuelos. No separamos la basura y la botamos en las calles, ríos y alcantarillas como si al perderlas de vista desaparecieran sin causar problemas.

Todo esto, también es terrorismo y facilita la presencia de asesinos silenciosos. Seguiremos durmiendo el sueño de los inocentes, sin vituperar, pero sí facilitando y aceptando la corrupción.

¡Sí…. también es terrorismo!

¡Hasta la próxima!

Comentarios: dr_rethcuel@yahoo.com

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