
El aumento a los aranceles a los autos chinos, que proponen los legisladores federales como medida proteccionista a favor de la industria automotriz nacional, generaría una espiral inflacionaria ya que las refacciones, por lo menos, se encarecerían hasta en un 50%.
Lo anterior surge de las declaraciones de Arturo González Palomino, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores del Estado de Guanajuato (AMDA), quien enfatizó que el tema que ya se discute en el Congreso de la Unión, provocaría un fuerte impacto en el sector y, como cualquier impuesto, en los consumidores finales.
“Los aranceles siempre los va a acabar pagando el consumidor final. Si a una refacción hecha en China le imponen un impuesto, el costo de esa refacción se incrementa hasta en un 50%. Eso se reflejará en el precio de servicios, vehículos y en toda la cadena de valor”, recalcó el líder empresarial.
Dijo que, en la actualidad, cerca del 18% de los vehículos vendidos en México son de origen chino y que las marcas provenientes del gigante asiático han ganado mercado en nuestro país hasta alcanzar alrededor del 12% de las ventas.
Aseguró que en lugar de resolver los problemas “aumentando impuestos encubiertos en aranceles”, el gobierno debería incentivar la inversión y producción en México.
“No podemos abrir fábricas de autopartes de un día para otro. La industria automotriz es mucho más compleja que sectores como el textil o el calzado. Si encarecemos insumos de China, lo hecho en México también se vuelve más caro”, explicó.
Afirmó que la inversión extranjera de empresas chinas se ha visto frenada por la falta de infraestructura, energía y seguridad, tanto jurídica como pública, etc.
“Queremos solucionar la falta de inversión con aranceles, cuando lo que necesitamos es estado de derecho, carreteras, aeropuertos y seguridad para atraer nuevas plantas. Si no, corremos el riesgo de regresar a un modelo maquilero de los años 80”, subrayó.




