Como cada vez el Mundial se acerca más a su fin, y en estos tiempos de pasión futbolera, es inevitable acordarnos de los momentos estelares de este apasionante deporte, pero también, salen a la luz, en las conversaciones del trabajo, la escuela o el cafecito mañanero, aquellos momentos en que han existido Copas del mundo cuestionables. El caso más sonado es el del llamado FIFAgate, que suena y resuena como los apasionados gritos entre las gradas.
Pero, ¿Quiénes fueron los protagonistas de este escándalo? Sin duda, hay nombres que no pueden faltar, como el de Joseph Blatter, pero como el tema de esta columna son los crímenes que han tenido un impacto mediático, nos centraremos en dos hombres vinculados al futbol cuya relación como soplones el FBI asemeja a una película de espías: el estadounidense Chuck Blazer y el chileno Sergio Jadue.
Grosso modo, el caso FIFAgate arranca el 27 de mayo de 2015, cuando las autoridades ingresaron a un hotel en Zurich para arrestar a 7 personas de la FIFA involucradas en corrupción. Siguieron 14 órdenes de detención. El Buró Federal de investigaciones les dio cacería por uso fraudulento de su sistema financiero para la realización de transferencias por medio de chantajes.
La investigación del FBI inició desde 2012, cuando la FIFA nombró a quien fuera fiscal general de Estados Unidos, Michael J. García, como presidente de la rama investigadora de su Comisión de Ética. Con el tiempo, salieron a la luz más de 400 páginas con 75 testigos de diferentes países que confirmaban fraude en mundiales como Rusia o Qatar, además de patrocinios sospechosos; Sin embargo, la comisión le negó a García ahondar, con la excusa de que no había suficientes pruebas.
Fue entonces cuando el FBI intervino valiéndose de Chuck Blazer, importante miembro del Consejo de la FIFA, quien tuvo que ayudar a la agencia de investigación norteamericana en contra de su voluntad, pues estaba acusado por fraude financiero, lavado de dinero y evasión fiscal (durante al menos 15 años no había declarado impuestos) lo que lo hacía acreedor de 75 hasta 100 años de cárcel.
Los agentes federales le dieron a Blazer un llavero con un micrófono escondido, y le mandaron hablar con miembros clave del futbol mundial, mientras arrojaba las llaves sobre la mesa. El acusado respondió que esa era una acción vulgar para alguien de su nivel económico, pero los agentes le dijeron que se limitara a hacer lo que le ordenaban. Todo el papel de Blazer como informante salió a la luz en noviembre de 2014. Parte de las reuniones clave que tuvo se dieron durante los Juegos Olímpicos de Londres de 2012. Muró de cáncer colorrectal en 2017, sin ser sentenciado.
Otra pieza clave de ajedrez del FIFAgate fue Sergio Jadue, cuya popularidad creció al ser protagonista de la serie ‘El Presidente’, que tiene mucho de ficticio. Este presidente de la CONMEBOL fungió como testigo protegido del Federal Bureau of Investigation, al ser acusado por recibir sobornos. Actualmente reside en Miami, Florida y ha logrado aplazar su juicio gracias a las hábiles maniobras de su abogado.
El tema de la corrupción en el deporte ha sido destapado por varios periodistas y sus libros al respecto, como David Conn, ‘The fall of the house of FIFA’; Andrew Jennings: ‘The Dirty Game’ y Ken Besinger con ‘Tarjeta Roja’.
TARJETA ROJA
Para despedirnos, conviene recordar que, aunque el Mundial de Qatar ha estado sumido en polémicas e irregularidades debido a las políticas de esta nación, no es la primera vez en la historia que la fiesta futbolera se celebra en una tierra cuyas políticas atentan contra los derechos humanos: el de Italia 34 se celebró en medio del gobierno fascista de Benito Mussolini, mientras que el de Argentina 78, en medio de la inhumana dictadura de Rafael Videla.
La próxima semana nos despediremos de estos especiales futboleros, recordando los momentos que hubo sangre en la cancha.




