La crisis por falta de agua es cada vez más crítica en León, Guanajuato, y gran parte del país. La situación presenta muchas aristas y tanto activistas como instituciones exhortan a la población a cuidar el agua.
A continuación, repasamos la situación desde el punto de vista de ciudadanos y activistas, así como desde el enfoque histórico.
En la Presa del Ojo de Agua, en la periferia de la ciudad, aún queda algo del vital líquido, mientras que en la presa de Echeveste está prácticamente seco, así como en el río Sardaneta. Son dos de varios puntos en la ciudad. Para los vecinos de la zona, contemplar cómo se va secando el cuerpo de agua en cuestión ha sido un evento cotidiano. Muchos de ellos esperan que pronto llueva y que la situación vuelva a la normalidad.
ADVIERTEN AMBIENTALISTAS Y ACTIVISTAS
A todo mundo preocupa la falta de agua, particularmente a los activistas y ambientalistas leoneses. Uno de ellos es Ricardo Ibelles, de la asociación “Frente Unido Rescate Arbóreo” (FURA), quien en entrevista señala: “Hay que entender que las sequías son cíclicas, en la naturaleza se van dando estas situaciones con periodicidad”.
En la cuestión del agua juegan muchos factores, como la economía. Es decir: entre el 70 y el 80 % del agua se va a la agricultura, por lo que tenemos que tecnificar esa rama de la economía. No solo corresponde a los hogares, sino también al sector agrícola, señala Ibelles.
“Son muchas las aristas que debemos atender, sobre todo ahora que estamos a tiempo”, advierte el ambientalista.
Por su parte, el biólogo Fernando Araiza, del Centro de Estudios Alfredo Dugés, sentencia: “El problema de la sequía nos está pegando en un momento muy inoportuno: incendios forestales, pues con cualquier chispa se prende, los animales también requieren el agua y empiezan a enflacar, además con el exceso de agua que gastamos con la pandemia, nos hace pensar que se deben tener medidas para el ahorro, como multas para la gente que desperdicie el líquido”.
CONAGUA
Tanto SAPAL en León, como la Comisión Nacional del Agua a Nivel Federal, piden a la ciudadanía que cuiden el líquido en la medida de lo posible: que no se derroche para lavar platos o vehículos, y que se comprenda la seriedad de la situación.
Sin ir más lejos: el nivel de la Presa El Palote en León va descendiendo día con día, Cuitzeo en Morelia perdió toda el agua y la laguna de Yuriria puede correr el mismo destino.
En la página de Conagua, hay una entrada publicada el pasado 10 de abril sobre el problema de la sequía, advirtiendo que afecta los sectores económicos, y a la biodiversidad por intensidad, localización, duración y desarrollo.
Además, el mapa de Conagua revela que en Guanajuato la sequía es entre moderada, severa y extrema.
HISTORIA EN SECO
En varias ocasiones el cronista vitalicio de la ciudad, Carlos Arturo Navarro Valtierra, declaró que León ha sido, desde su fundación, una ciudad que siempre ha padecido por la cuestión del agua. En ocasiones por el exceso de ella (como es el ejemplo de las inundaciones) y en otras, por la falta de la misma, como la sequía que se vive actualmente.
Fue durante los años de 1630, 1712 y 1714 que León enfrentó sus primeras sequías. Sin embargo, una de las que más se recuerdan corresponde al año 1998, cuando la Presa del Palote se secó por completo. Durante ese año, el arzobispo José Guadalupe Martín Rábago ofició incluso una misa en la hacienda en ruinas, y la gente podía acceder al montón de tierra en el que se había convertido la presa.
De acuerdo con Araiza, durante el pasado siglo XX lo más severo fue en 1981 y 1982. Guanajuato sufrió de escasez en 1982 en función de un 1981 limitado y que aun cuando el siguiente año no fue tan malo, no pudo recuperar los daños que se venían arrastrando desde 1981.
Por lo pronto, hay un punto optimista, y es el fenómeno del niño, que puede implicar una mayor evaporación en el Pacífico y en consecuencia más lluvia en la mesa central.
En 2012 y 2013 hubo otra situación similar, cuando la falta de lluvia produjo una notable sequía en la Presa El Palote. Durante esos años, no hubo más que charcos en la zona, y varias aves tuvieron que migrar.
Durante aquel 2013, la situación fue tan crítica que incluso los estudios del vital líquido de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) lo consignaron en su página www.agua.unam.mx advirtiendo:
“Las cinco principales presas del estado de Guanajuato presentan un nivel de captación del 51 %, de acuerdo con el último informe de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en Guanajuato. Esto representa una disminución de 5.7 % con respecto al año pasado, cuando la capacidad de almacenamiento de estas presas era del 56.7 %. Los principales embalses del estado son Solís, Allende, Purísima, Tuxtepec y la laguna de Yuriria”.




