La gente de Cañada de Venaderos y otras colonias aledañas, como Loma de Cañada, se encuentran abandonados por las autoridades, por lo que tienen que ayudarse entre ellos. Tal es el caso de Juan Javier Oliva Guerrero.
El camino a la sección de colonias que comprenden la Cañada de Venaderos, se encuentra en un estado deplorable, y ha sido así durante años: un suelo escarpado, repleto de piedras, charcos y baches. Es por ello que Javier, quien trabaja como guardia de seguridad por las noches, se arma con una pala por las mañanas y comienza a aplanar, o intentar aplanar, el camino. El trabajo le toma buena parte del día, y procura hacerlo con gusto
Cobra la propina que la gente le quiera dar. En un buen día, señala, llega a ganar hasta 300 pesos, lo que le da un capital extra, además de lo que gana como guardia de seguridad. El motivo por el cual hace esto es sencillo, según explica Juan, de 42 años:
“Por mi comunidad, por ayudar a la gente de la colonia… y cómo no, para ganarme un varito extra”.
Le pone piedra para aplanar el suelo, y cuando hace calor, arroja agua, con el fin que se baje el polvo. “Nosotros tenemos que ayudarnos por nuestra cuenta, porque los políticos nos tienen abandonados. En lo personal, yo creo que no voy a votar por nadie”.
SE VALE POR SI MISMA
Otro caso es el de Celia Garibal Curiel. Tiene 76 años, y sabe que el transporte público no la lleva hasta lo más profundo de su colonia, por lo que opta por valerse por sí misma, pese a su edad.
“Tenemos seis años con un solo camión que dura media hora. Todos los días, mañanas y tardes, paso por aquí. Cuando veo que no está el camión mejor paso yo y me las arreglo, es lo más rápido que puedo hacer. El camino aquí está todo empedrado, y nunca nos hacen caso de arreglárnoslo. Nosotros estamos olvidados, batallamos de todo, realmente aquí no pasó Dios”.




