La tierra sigue moviéndose en el estado de Guanajuato; continúa causando desconcierto entre sus habitantes. El Cerro del Gigante y las comunidades aledañas al lugar, son algunos de muchos ejemplos.
El Cerro del Gigante se encuentra rumbo al camino a la comunidad de Alfaro. Para llegar a la comunidad de San Antonio del Gigante, que se encuentra en medio de las lomas y los caminos de terracería, es necesario hacerlo a pie, en coche, bicicleta u otro vehículo. Por las mañanas se convierte en un idílico paisaje rodeado de niebla y árboles que le dan un hermoso aspecto; sin embargo, en los últimos días el lugar ha sido escenario de inquietud y desconcierto de los vecinos y lugareños, quienes han experimentado varios movimientos en el suelo de la zona. Hace dos semanas comenzaron a escuchar que “la tierra temblaba”, no fue sino hasta hace tres días que los movimientos de la tierra comenzaron a hacerse constantes.
Es importante señalar que, hasta el momento, el Servicio Sismológico Nacional no ha reportado nada oficialmente con respecto a los hechos ocurridos en el Cerro del Gigante; sin embargo, los habitantes de la zona se encuentran desconcertados al no tener respuesta. Un caballero de la tercera edad, de las muchas personas que viven en la zona es Francisco Olmos, dedicado al campo, nos opinó.
“Ha habido muchos temblorcitos, pero el del viernes a las cuatro de la madrugada sí estuvo pesado, porque después de que tembló la tierra escuchamos un tronido, escuchamos el ruido y luego las ventanas de las casas se empezaron a mover. De los pasados nomás se escuchaba como disparos. El del viernes la tierra cimbró muy feo. Protección Civil ya vino, ya nos dijo que no se puede hacer nada, porque se trata de un movimiento natural. Protección Civil dice que se sintió hasta San Felipe Torres Mochas; ellos creían que alguien estaba explotando un túnel clandestino, nosotros nos encomendamos a Dios”, dijo.
Daniel Salvador Carranco y Martha Elena Ávalos Barajas, pespuntador y ama de casa respectivamente, sintieron cómo se movía la tierra y varias cosas de sus hogares se caían (desde inicios de agosto, pero sobre todo el 26 de agosto), además que los perros ladraron en todo momento del evento. “Estamos muy asustados y preocupados”, dice Martha; “Muchos de los que vivimos en la comunidad estamos experimentando lo mismo”, concluyo.




