En Guanajuato capital y en diversos rumbos de la ciudad existen casas que habitan estudiantes y las utilizan a diario como antros desde la noche y hasta el amanecer, donde realizan sus fiestas con cobro en la entrada –cover-, y generan escándalos, altos ruidos por el alto volumen de la música, hacen sus necesidades fisiológicas y sexuales y culminan con pleitos y riñas campales, dejando en la vía pública sus desechos.
Refirieron que la situación prevalece en la actualidad, pues ese tipo de situaciones datan de por lo menos los últimos diez años y no hay autoridad alguna, ni municipal, ni de seguridad, como tampoco universitaria “que les ponga un alto y hasta aquí a esos desmanes que alteran el orden y no dejan descansar a los vecinos”.
De lo anterior se quejaron vecinos de las colonias en Marfil, Paseo de la Presa, El Carrizo, Pueblito de Rocha, Noria Alta, La Alameda, Las Teresas, Sangre de Cristo, San Juan de Dios, Cerro del Cuarto, La Calzada, Alhóndiga, San Javier, Terremoto y en áreas urbanas del pleno centro histórico.
REPORTES
Incluso en el parte de novedades y/o relevancias policiales, se reportan a diario las quejas ciudadanas por los desmanes en casas ruidosas y con escándalos en diferentes puntos de la ciudad.
Se mencionan en los reportes que acuden instancias policiales para exhortar a los estudiantes a que bajen de volumen su música y no molesten a altas horas a los vecinos.
Empero, tras luego de retirarse los agentes policiales, vuelven los altos decibeles de la música ranchera, grupera, tecno pop y bunchis bunchis.
Los antros habitacionales de los estudiantes, por lo común, inician a las diez de la noche y se prolongan hasta las seis de la madrugada del día siguiente, dijeron colonos.
Pese a las quejas, los estudiantes celebran sus fiestas en los antros habitacionales con constantes gritos, música a todo volumen, comentaron.
Además, en zonas jardineadas o en las inmediaciones de las viviendas, defecan y se orinan, además de que mantienen relaciones sexuales, señalaron.
EXCESOS
En sus excesos, los jóvenes dejan en las afueras de las casas el tiradero de su basura y desperdicios de las botanas chatarras que consumen, condones y botellas de vino y cerveza, que no recogen ni limpian las zonas, dejando palpable sus excesos y malos olores, señalaron.
Algunos vecinos comentaron que a los estudiantes los han invitado al buen comportamiento y que en caso contrario los reportarían ante instancias policiales y universitarias, teniendo como respuestas altaneras y groseras que “todos ustedes se van mucho a la chi… y me la p… usted no es nadie y a mí me vale pura m… hágale como quiera, usted no sabe quién soy yo.”




