Santiago tiene 5 años, y es la primera vez que asiste a ver el Viacrucis. El pequeño se esconde entre las piernas de su papá, en tanto pasan los judíos que llevan azotando a Jesús de Nazaret.
El niño frunce la ceja cada que escucha el rebote del látigo en la espalda del nazareno, y pregunta a su padre, “¿por qué le pegan tanto papá?, me asusta cómo le pegan y me da tristeza por Diosito”.
El padre como puede le explica, el niño sigue cuestionando, “¿pero le duele mucho?”, el padre mortificado por no saber qué decir para aliviar la preocupación de su hijo, atina, «pues claro, pero a Jesús le dolió muchísimo más».
Santiago, da un sorbo a la botella de agua y ofrece desde lejos a Jesús, y dice «¡tienes mucha sed Diosito!, yo te doy de mi agua».
El niño se sigue caminando y cuando pasa cerca Jesús y los ladrones que lo acompañan grita, «ya no le peguen, porque les duele», con el grito se gana la mirada de la gente.
VIACRUCIS
En El Calvario se sigue la tradición del Viacrucis desde hace medio siglo, desde entonces sus habitantes acuden a acompañar año con año al Señor Jesucristo en su pasión y crucifixión.
Son los habitantes entre hijos y nietos de generación en generación los que interpretan los papeles de los personajes que participan en el juicio, sentencia y crucifixión de Jesús.
Este año fueron poco más de 500 las personas que asistieron a la representación, donde familias enteras recorrieron casi tres kilómetros de recorrido.
Durante el camino los creyentes rezaron, cantaron y hasta lloraron. Otros más cubrieron mandas por favores concedidos.
ADULTOS MAYORES
Las personas de la tercera edad, y enfermos quisieron acompañar a Jesús de Nazaret aún con sus limitaciones.
También otros enfermos montados en sus sillas de ruedas esperaban en sus pórticos a que pasara el Vía Crucis.
Eran los adultos mayores los que reclamaban a los judíos por los azotes recurrentes, así como las burlas para Jesús y los dos ladrones.
DAVID INTERPRETA A JESÚS
David cumplió este año con su misión, dejar hasta el último aliento en su interpretación de Jesús de Nazaret. Fueron cuatro años ininterrumpidos los que participó.
David es comerciante de comida y a sus casi 50 años sabe que es momento de dejar el lugar a otro joven.
Este año le dio más realismo a su personaje, y algo ocurrió que la corona de espinas atravesó su párpado, lo que hizo que bañara la sangre parte de su rostro.
Por la tarde de este viernes las mujeres piadosas le dieron el pésame a la Virgen María.
A decir de los creyentes que asistieron al Vía Crucis, estos días Santos se reaviva su fe.




