Christian Ureña, presidente de la Asociación de Funerarios de León, en entrevista con este diario compartió que se cuenta con los protocolos necesarios para atender de forma segura a las personas que fallezcan por COVID-19 y explicó todo el proceso que manejan para el tratamiento de éstas.
Señaló que el Gobierno Federal ha cambiado 3 veces los protocolos de atención para cadáveres de personas fallecidas por coronavirus, pero ellos como funerarios tienen protocolos y medidas desde diciembre de acuerdo a los lineamientos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Hoy en día explicó que cuando se va a tratar el cuerpo de una persona contagiada de COVID-19 o sospechosa (por ejemplo, que falleció por neumonía atípica), lo que se les recomienda a los familiares es cremarlos.
Ellos como funerarios en cuanto saben del caso desinfectan su vehículo antes de ir por el cuerpo, posteriormente desinfectan al personal, y ya ‘limpios’ acuden al hospital o al lugar donde falleció la persona.
Una vez que ellos reciben el cuerpo ya debe de ir amortajado, enseguida colocan el cadáver en una bolsa hermética y lo suben a la carroza para llevarlo a la cremación. Una vez que el cuerpo es llevado al crematorio se debe desinfectar la camilla, el personal y el crematorio.
Para esto el equipo de protección que utiliza el personal de las funerarias (un traje tipo tyvek, googles, cubrebocas y careta de plástico) también se crema.
Al día de hoy la OMS no ha registrado que exista un contagio de este nuevo coronavirus debido al cadáver de un paciente contagiado.
“El protocolo nos está incitando a que invitemos a la gente a que sea cremado el cuerpo”, expresó así Christian.
Sin embargo, mencionó que los cuerpos de personas contagiadas sí se pueden embalsamar y velar, pero no es recomendable porque es exponerse a cualquier posibilidad.
Los casos de personas que no se creman muchas ocasiones atienden a los cadáveres que se pretenden mandar a alguna ciudad o país, por ejemplo, de Estados Unidos a México
Para estas personas los expertos recomiendan utilizar ataúdes herméticos, es decir, completamente sellados.
En Guanajuato existe una ley en donde deben pasar 12 horas para levantar el acta de defunción de cualquier persona, sin embargo, a los que se tratan de casos confirmados de COVID-19, esta norma se puede ‘saltar’.
Por ello las personas que no quieran cremar el cadáver de sus familiares están en su derecho, pero lo que los expertos están recomendando es sepultarlo directamente.
Actualmente se está en pláticas con los panteones municipales porque si llega a requerirse se busca que estos lugares se puedan abrir las 24 horas.
El problema que hubo o hay en lugares como Guayaquil, Ecuador, o en la misma Ciudad de México -en donde las funerarias supuestamente están ‘rebasadas’- es porque no ha habido una coordinación entre autoridades ya que por ejemplo en la Ciudad de México muchos crematorios son municipales (es decir públicos) y están atendiendo en horarios ‘normales’ o de oficina y las funerarias con crematorios privados aumentaron sus precios.
“Aquí (en Guanajuato) está todo controlado hasta ahorita”, sentenció.





