El Mundial de Qatar ha terminado, entre mucha pasión y polémica. Para despedirnos de esta serie de columnas cuyos temas centrales fueron el fútbol y los crímenes mediáticos, recordaremos dos casos en los que hubo violencia, tragedias y sangre en la cancha.
El primero ocurrió en Perú, el segundo en México.
Comencemos con el crimen contra Walter Oyarce, que es uno de los más indignantes que ha tenido que enfrentar la afición peruana.
La historia arranca un 24 de septiembre de 2011, durante un partido de Universitario – Alianza Lima, clásico cuya rivalidad es eterna en este país. Como era de esperarse, surgió una pelea en los palcos al final del partido entre los hinchas de cada facción. Los colores azul y rojo de los respectivos equipos cubrieron el estadio Monumental Universitario.
En los palcos, la vigilancia no solo era laxa sino más bien nula, de modo que la hinchada se pasó de uno en uno, donde se encontraba el tranquilo joven de 23 años Walter Oyarce y su padre, ambos seguidores de Alianza. Lo que parecía un apasionante partido, para ambos se volvería una pesadilla, pues fueron agredidos por hinchas miembros del equipo contrario, ya que Walter defendió a unos niños y una mujer que eran agredidos. Había varios miembros de barras ante Oyarce, cuyos nombres eran David Sánchez-Manrique, Marco Antonio Chimoya Asenjo, José Luis Roque Alejos, y Gian Carlo Díaz Maysa.
De forma súbita y cobarde, levantaron a Walter, para arrojarlo desde el palco de la zona sur. Aunque fue atendido, no logró sobrevivir el muchacho que estudiaba ingeniería industrial.
La investigación del asesinato reveló que había dos sospechosos principales: José Luis Roque alias “Cholo Payet” y David Sánchez Manrique apodado “Loco”, quienes fueron señalados por los testigos de arrojar al joven desde el lugar C-128.
Después de un proceso legal que duró tres años, el 5 de marzo de 2014 los dos hinchas asesinos fueron sentenciados a 35 años de cárcel, pero posteriormente se les rebajó la pena a 25 años.
Sobre el caso de Walter Oyarce se ha escrito mucho en el Perú. Incluso, el video en el que ocurre el asesinato se puede checar en Youtube a detalle, así como el preciso momento en el que el joven es trasladado al hospital. Hoy en día, el padre de Walter recuerda a su hijo, por quien ha luchado de manera valiente e incansable.
EL TÚNEL 29
Conocida como “La tragedia del túnel 29”, lo ocurrido en el estadio de Ciudad Universitaria el domingo 26 de mayo de 1985 es uno de los casos que más han enlutado al balompié nacional.
Los hechos ocurrieron durante otro “clásico”: América-Pumas. Como era de esperarse, la afición abarrotó el lugar. Aunque el estadio tenía una capacidad para 63 mil personas, en aquella ocasión había 100 mil. Todos querían su lugar. Todos querían presenciar un evento futbolero sin parangón. Pasó lo que tenía que pasar: las puertas del estadio se cerraron, dejando a muchos aficionados fuera. Entonces, ante el deseo de querer ingresar, comenzó el inevitable portazo: la gente quiso intentar abrir el acceso que se encontraba en el túnel 29, y entraron corriendo, empujándose unos a otros. Al estar repleto el estadio, mucha gente quedó atorada y no podía respirar. La tensión se fue haciendo cada vez mayor, hasta que ocurrió el inevitable infortunio: murieron ocho personas. Algunas aplastadas, otras por falta de oxígeno. Hasta el día de hoy, hay muchas preguntas sin respuesta respecto al caso del Túnel 29. Al igual que el caso antes citado ocurrido en Perú, sobre esta oscura historia ocurrida en el soccer mexicano hay varios videos, fotos y documentos en la red.
Lo cierto es que el fútbol como deporte nunca dejará de ser apasionante, y entre la afición convergen historias trágicas como las que hoy recordamos, pero también anécdotas de lealtad y honestidad. Tanto en la cancha, como en las gradas y en los alrededores del estado, las pasiones humanas están a flor de piel.




