Sin duda alguna, robar por hambre es una situación seria, y no es sencillo responder con un “sí” o un “no”. Un ejemplo de ello es la reciente noticia que subió la página de la Secretaría de Seguridad Pública de León, en la que notifica el arresto de dos mujeres que fueron sorprendidas robando comida de un supermercado.
La situación ofrece múltiples aristas, tanto por parte de académicos y especialistas, así como habitantes de polígonos de desarrollo e incluso, usuarios de redes sociales.
Los hechos ocurrieron de la siguiente manera, tal como señala la cuenta de Facebook de la secretaría: “Susana, de 25 años y María, de 54, empleadas de una tienda de autoservicio ubicada en el bulevar Hidalgo y Dibujantes en la colonia Hacienda Echeveste, fueron detenidas por presunto robo de abarrotes de la tienda para la que laboran. Se les aseguraron los artículos”.
Las redes sociales dividieron comentarios y opiniones. Algunos, se señalaron que todo robo es reprobable, mientras que otros, criticaron a las autoridades por enfocarse en un hecho aparentemente simple y no atrapar delincuentes más peligrosos.
En colonias como Barranca de Venaderos, donde las necesidades son apremiantes en aspectos tan variados como pavimentación, luz, agua, y otros asuntos básicos, la opinión de residentes de la zona como María de Los Ángeles Guzmán, ama de casa de 49 años, es relativa:
“Yo me dedico al hogar desde que me casé a los 25 años. La verdad, mi esposo me apoya como puede, a mí y a mis dos hijos. Él trabaja como pespuntador, y no le ha sido fácil salir adelante con todo el relajo de la pandemia. A todos nos ha ido muy mal. Yo no voy a andar robando, pero no tengo por qué juzgar quien tiene la necesidad, yo no soy nadie para eso. La cosa está bien fea ahorita, más con todas las empresas que quebraron. Eso es algo que muchas personas no ven”.
OPINIÓN DE ESPECIALISTA
El doctor Erick Gómez Tagle López, es director fundador de la Iniciativa Nacional Grupo Puebla,
además de escritor, sociólogo y conferencista sobre temas como perfilación criminal y la importancia de procurar la paz en México. Sobre la situación, escribe al respecto para EL HERALDO de León:
El Código Nacional de Procedimientos Penales establece que son causas de exclusión del delito la atipicidad, la justificación y la inculpabilidad. Dentro de la justificación existe el “estado de necesidad justificante” y dentro de la inculpabilidad el “estado de necesidad disculpante”. Cuestiones que, en cada caso, determinará el Tribunal de enjuiciamiento, según lo establece el artículo 405, referente a la sentencia absolutoria.
¿Robar por hambre se considera un estado de necesidad? ¿Es justificante o disculpante? ¿Era exigible otra conducta? La respuesta no es sencilla, pues deben examinarse diversos hechos para determinar el grado de culpabilidad del imputado. Desde la Criminología y el Derecho deben valorarse aspectos como la capacidad económica, cuantía del robo, empleo, escolaridad, necesidades apremiantes, uso de violencia y si es la primera vez que se da el incumplimiento de la norma, antes de pronunciarse al respecto. Otra cuestión es si se cometió quebrantando la confianza derivada de alguna relación de servicio o de trabajo. Es decir, se deben valorar las atenuantes, las agravantes y las excluyentes.
En conclusión: robar es un delito, con independencia del monto y debe ser sancionado, pero hacerlo por hambre, en un estado de necesidad apremiante, puede considerarse una excluyente de responsabilidad penal, pero serán los jueces quienes lo decidan y no la opinión pública, una vez que se analicen todos los elementos jurídicos, fácticos (hechos) y probatorios del caso.




