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Retratista del alma

Hermenegildo Bustos en 1901 pintó su autorretrato y en él plasmó su origen: “…indio de este pueblo de Purísima del Rincón, nací el 13 de abril de 1832”.

 Es considerado el más grande pintor apreciado de la plástica nacional  mexicana durante los siglos XIX y XX. Su obra se caracterizó por no seguir un método académico y tener una gran fuerza psicológica, aunque realizó algunos cuadros religiosos, su trabajo más importante y extenso se encuentra en los retratos y las naturalezas muertas. Fue y es el máximo orgullo de la plástica mexicana.

Hombre humilde, sencillo y orgulloso de su origen que se auto calificaba como “pintor aficionado, indio soy y a mucha honra”, aunque su origen era mestizo. Nunca dejó su ciudad natal y fidelidad que tradujo en su técnica principalmente óleo.

Fue un artista que se dedicó a la pintura, desarrollándose con un aprendizaje autodidacta. Efectuó obras con temática religiosa, sin embargo destacó principalmente por su trabajo en el retrato.

La inclinación de Bustos por el arte y la pintura se puede percibir desde muy pronto, debido a que comienza a pintar siendo aún muy joven. Así también opta por seguir las actividades de su progenitor, y como él, se acerca a la escritura desarrollándose en la crónica.

Realizó diferentes registros en donde añade datos relevantes y cuenta diversos acontecimientos con bastante detalle. Además se involucra en diferentes oficios, entre ellos labora vendiendo nieves, en la albañilería, hojalatería, carpintería, sastrería, trabaja también en el entorno de la música, así como realizando esculturas y escenografías.

Por ello, intentó aprender algunas cosas del artista Juan Herrera, pero éste le brinda pocos conocimientos y en realidad sólo lo utilizó como ayudante. La vida de Hermenegildo Bustos brinda creaciones artísticas de características muy sobresalientes.

Influencia de la Revolución

Él destacó principalmente por su línea del retrato, en donde comunica emociones con un impacto psicológico muy notorio. A pesar de no tener estudios formales, su obra se llega a presentar en distintos lugares del mundo como en París, en Londres, Ciudad de México, Tokio y Estocolmo.

Que luego y con el triunfo de la Revolución Mexicana se produce un profundo movimiento nacional de refuncionalización del arte, y es entonces cuando la obra de Bustos, como muchas otras expresiones de la cultura, recibe una carga de significados, que antes no había tenido.

 Las etapas de su inserción en el acervo artístico nacional no pueden enumerarse de manera precisa, porque sus redescubridores no levantaron actas ni llevaron registros.

Mas una vez visualizados los primeros vestigios de su existencia, las actividades de rescate fueron constantes, y hasta degeneraron en imputaciones y falsificaciones.

Retrato de Juárez

Fue un pintor con sello único y original. Una de las características más importantes de sus retratos es la fuerza psicológica penetrante: las facciones trascienden el paso de los años y transmiten sentimientos.

El pintor trabajó mucho para inmortalizar a sus conocidos, como a los Aranda, a los Estrada y, en especial, a los Valdivia, de los cuales hay gran cantidad de obras que se conservan.

En febrero de 1858, Purísima del Rincón acogió por un espacio de dos semanas a Benito Juárez, recién nombrado presidente de la República por primera vez.

Debido a que fue recibido con gran júbilo por la comunidad, Juárez decidió instalar su despacho en la sede del Ayuntamiento, en el cual, una mañana, se presentó Hermenegildo Bustos con la idea de retratar, y Juárez accedió a esta propuesta. El retrato estuvo en casa de Bustos hasta su muerte y luego la obra fue destruida.

Escultura

Al reverso de sus cuadros describía a los retratados, frecuentemente señalaba la altura y esporádicamente les ponía una dedicatoria. Firmaba Hermenegildo Bustos de “aficionado pintó” o “+H”. Bustos (aficionado).

Pascual Aceves, estudioso de Bustos, le atribuye las esculturas para los templos de Purísima, entre ellos un Señor de la Buena Muerte de Santuario, un Ecce Homo y una Virgen de Dolores en la parroquia de La Purísima.

Entre sus obras destacan el Retrato de Vicenta de la Rosa de Reyes y el Retrato de Manuel Desiderio Rojas, ambos expuestos en el Museo Nacional de Arte de la Ciudad de México.

Su obra está distribuida y admirada por lugareños y visitantes en salas de exposiciones, galerías, pinacotecas y museos en varias ciudades: Purísima del Rincón, San Francisco del Rincón, León, Silao, Guanajuato, Irapuato y Ciudad Manuel Doblado en el estado de Guanajuato; y en otras entidades del país como Aguascalientes, Zacatecas, México, Jalisco: Lagos de Moreno, San Diego de Alejandría y Encarnación de Díaz.

Hermenegildo Bustos murió a los 75 años de edad un 28 de junio de 1907, y sus restos fueron sepultados en el cementerio de su pueblo natal.

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