Entre los objetivos que, de acuerdo con el desarrollo sostenible de la ONU se deben de cumplir para el 2030 está la erradicación de la pobreza.
Lo cierto es que en León y en todo el mundo es un reto inmenso, pues para muchas personas, las necesidades son varias y las oportunidades, pocas.
La situación no es para menos, pues de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) en León se cuentan 800 mil leoneses que viven en la pobreza, no sólo en las colonias de la periferia sino en diferentes puntos de la mancha urbana y la zona conurbada.
Uno de los muchos leoneses que enfrenta día con día la vida con un sueldo escaso, es José, quien tiene 35 años y como obrero percibe el salario mínimo.
Cuando tiene la oportunidad y el tiempo vende ropa de segunda mano en el tianguis “La Línea de Fuego”, con el fin de obtener un ingreso extra.
“Además de trabajar en la fábrica también chambeo en el tianguis. Uno debe tener más de un trabajo porque si no, no hay de otra. Nomás no te deja lo suficiente. Además, soy padre de una niña de 2 años. No alcanza más que para lo básico, para vivir al día. Yo creo que el dichoso aumento al salario mínimo no va a rendir mucho”.
Con respecto a la importancia de acabar con la pobreza, la página de las Naciones Unidas, apunta:
“La pobreza va más allá de la falta de ingresos y recursos para garantizar unos medios de vida sostenibles. Es un problema de derechos humanos. Entre las distintas manifestaciones de la pobreza figuran el hambre, la malnutrición, la falta de una vivienda digna y el acceso limitado a otros servicios básicos como la educación o la salud”.




