
En las últimas semanas instancias municipales de salud han detectado un aumento superior al 14 por ciento, en la cantidad de padecimientos gastrointestinales, los cuales afectan a todos los grupos de la población, por lo que autoridades llamaron a la población a extremar precauciones.
El repunte en estos padecimientos, que son comunes en temporadas de calor es del nivel que ocurre cada año, pero las autoridades llamaron a la población a atender las recomendaciones y medidas preventivas.
El presidente de la Comisión de Salud del Ayuntamiento, Manuel Aguilar, explicó que estas enfermedades se presentan por consumir alimentos en mal estado y lo mismo ocurre con la carne, que frutas y verduras.
Aseguró que las personas tienen que verificar que los alimentos que se preparan en casa, estén bien cocidos y que frutas, verduras y hortalizas además de estar frescas, tienen que ser debidamente cocidas.
Mientras que a las personas que consumen alimentos en las calles y espacios públicos les recomendó verificar que estén bien cocidos y siempre lavarse las manos, antes de consumir cualquier alimento.
“En las temporadas de calor, las mismas temperaturas ocasionan que los alimentos duren menos y cuando se consumen lo mejor es percatarse que estén bien cosidos”, dijo.
Las frutas y verduras deben ser bien lavadas y desinfectadas, además de evitar comer aquellas que su grado de maduración, es mayor que el considerado como normal o bien las que no han madurado lo suficiente.
Por su parte, el director de la delegación de la Cruz Roja Guanajuato, Enrique Abascal Vélez señaló que en esta corporación también han percibido un aumento en la cantidad de personas que acuden para solicitar tratamiento por una enfermedad de tipo gastrointestinal.
Consideró que, aunque las personas acuden antes que la enfermedad les afecte de mayor manera, lo importante, como en todo lo que tiene que ver con la salud, son las medidas preventivas.
Recordó que todos los años por estas, este tipo de padecimientos aumentan en cantidad y las personas no deben exponerse a contraer una enfermedad que se puede prevenir.




