En estos últimos meses el tema del abastecimiento de las gasolinas, particularmente en 11 estados, incluyendo la Ciudad de México,  ha sido un problema bastante serio que ha dejado algo que no habíamos visto en muchísimos años, pues sobre todo se contabiliza miles de millones de pesos de pérdidas  en todos los estados más lastimados, entre ellos nuestro querido Guanajuato. Ya a esta fecha se puede decir que el problema se ha mejorado, no totalmente, pero si significativamente.

Se tuvo que hacer un análisis por parte del gobierno y organismos de la iniciativa privada de las causas y nos encontramos primeramente que el gobierno, encabezado por el Presidente López Obrador, decidió atacar con toda la fuerza sin los elementos necesarios para combatir el robo de combustibles, pues se comprobó que había demasiadas fugas y robo de combustible desde hace muchos años, pero se había disparado en forma increíble en los últimos meses del año pasado. Hemos comentado en otros ocasiones de la terrible tragedia de una de esas tomas clandestinas que explotó en el estado de Hidalgo, con un saldo de muertos y heridos impresionante.

Se han seguido analizando las posibles soluciones para el desabasto y reiteradamente el Presidente López Obrador ha asegurado que existe suficiente cantidad de gasolina para cubrir la demanda, el problema es la distribución, porque han tenido que cerrar los ductos para poder repararlos y también evitar que sigan robando los hidrocarburos.

Uno de los ductos más afectados es el que sale de la Refinería de Tula y que tiene la responsabilidad, junto con la Refinería de Salamanca, de abastecer los estados del Centro de la República. Ahí nos encontramos que no ha sido posible regularizar el servicio; porque una realidad, la cual es quizá la causa principal de la falta de producción de las refinerías es que están trabajando en un 38% de su capacidad.

Haciendo un pequeño resumen, podemos decir que de las 6 refinerías, por ejemplo Cadereyta Nuevo León, que tiene una capacidad de 275,000 barriles diarios de refinación, solamente en el mejor de los casos trabaja con una eficiencia del 42%; la refinería de Madero en Tamaulipas, con una capacidad de 190,000 barriles diarios está utilizando y procesando un 10% y eso porque se ha reactivado en los últimos meses, prácticamente todo el 2018 estuvo cerrada; Salinas Cruz con 330,000 barriles diarios de capacidad trabaja con un 50%; Minatitlán Veracruz con una capacidad de 185,000 tiene utilizables solo un 9%; Tula Hidalgo con una capacidad de 315,000 tiene un 45%, de la utilización activa; por ultimo Salamanca con una capacidad de 245,000 barriles llegó a tener 62% y eso estamos hablando de datos del año pasado. Por supuesto si todas las refinerías existentes en México trabajaran a un nivel del 80% al 90%, que sería lo deseable, tendríamos que importar menos gasolina y tiene razón el Director de PEMEX Octavio Romero  en que la falta de cuidado en el mantenimiento y actualización de las tecnologías son un descuido imperdonable.

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Todavía recordamos cuando el gobierno federal propuso construir una nueva refinería y puso como condición que el estado donde se construiría tendría que donar 900 hectáreas y es muy triste recordar el engaño tan terrible, pues nuestro estado de Guanajuato y el Estado de Hidalgo cumplieron reservando y poniendo a disposición cada una de las 900 hectáreas, al final esa administración pasada nos engañó, hizo gastar a los estados en inversiones inútiles y simplemente canceló el proyecto, prometiendo que iba a hacer una reingeniería y arreglo de la refinería de Salamanca. Todo esto resultó ser una mentira, nadie cumplió…

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