Los leoneses evocan aquella inundación de junio de 1888 que destruyó 2 mil casas, con un saldo trágico de 242 personas muertas y 1 400 desaparecidos.
Los días 17 y 18 de junio cayó una lluvia copiosa, ininterrumpida, e incluso se avistó una “culebra” hacia la serranía del norte de León entre las presas del Ojo de Agua e Ibarrilla.
De pronto, los cauces de los arroyos y ríos que cruzan la zona urbana resultaron insuficientes y comenzaron a desbordar las aguas hacia las calles de la ciudad.
El cauce del Río de los Gómez y el Arroyo del Muerto fueron insuficientes para desfogar las avenidas de agua que venían del norte de la ciudad. La inundación, fue devastadora.
El agua alcanzó el Jardín Principal, los portales Guerrero, Delicias, Aldama y jardín principal, se anegaron hasta un nivel superior de dos metros.
El vertiginoso paso del agua arrasó con las fincas de las calles Madero, Pedro Moreno, Gante, y alcanzó las calles del Barrio de San Juan de Dios.
El resultado: una ciudad devastada, obligada a la reconstrucción.
UN VOTO PERPETUO DE GRATITUD
Desde entonces, y a lo largo de estos 130 años, los leoneses han cumplido con su Voto Perpetuo de Gratitud a la Santísima Virgen de la Luz.
En esta semana, en la Catedral Basílica de León, se recordó el episodio y se elevaron las oraciones por las víctimas, así como por la fuerza que tuvieron los leoneses para reconstrucción de sus moradas.
Este es el mensaje de la feligresía: “Gracias, especialmente, por aquel año de 1888, un 18 y un 19 de junio, que aquí en León, una grande inundación, angustia y desesperación, convirtió días alegres en días de pánico y llano, muertes y destrucción.
Hoy, como aquél día venimos con agradecido corazón a darle infinitas gracias por el favor recibido y venimos también con renovado amor a decirte que sigas mirando con ojos misericordiosos este nuestro caminar para que, sostenidos en tus manos, nos lleves siempre a mejores espacios para vivir y entregarnos con fe a tu Santísimo Hijo”.
LEÓN, ESCENARIO DE INUNDACIONES
El Archivo Histórico Municipal evoca otros momentos difíciles a raíz de diversas inundaciones sufridas a lo largo de estos 130 años.
En los años de 1911, 1915, 1926, 1936, 1971 y 1973, se recuerdan como años de anegaciones.
En la actualidad, la ciudad es proclive a encharcamientos, pero las autoridades aseguran que una inundación como tal es un escenario remoto, dada la infraestructura hidráulica de contención de avenidas situadas al norte del municipio.







