martes, septiembre 1, 2026
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QUÉDATE EN CASA

Tal parece que la pandemia del Covid-19 amenaza con prolongarse más de la cuenta, y al paso que vamos, comenzaremos a poner los adornos navideños.

Mientras tanto, en materia de Seguridad Pública, parece ser que aplicarán la misma estrategia para frenar a la delincuencia: “quédate en casa”.

Día con día hemos visto más muertes por crímenes dolosos que por el mismo coronavirus, y ante la negligencia de las autoridades para frenar esta caótica situación (aunque nuestro alcalde tiempo atrás decía que estábamos flotando en una “ola de paz”), no nos queda más opción que seguir quedándonos en casa, ya que el panorama actual nos orilla a ponernos entre la espada y la pared, ya que si no nos mata el tan comentado virus, nos mata una bala perdida en un enfrentamiento delincuencial, o nos mata de una herida penetrante en abdomen el raterillo del barrio, el cual muchas veces es más peligroso que el Covid.

Sin embargo, vemos con tristeza que las cartas que han tomado nuestras autoridades, dejan mucho que desear, ya que se han limitado a perifonear en las calles el tan trillado mensaje de “quédate en casa”, y obligando a las personas a conservar su sana distancia, mientras que irónicamente el servicio del transporte público parece una lata de sardinas.

Creo que a final de cuentas, el legado que nos dejará esta polémica pandemia, es que ante la inseguridad que prevalece en nuestra sociedad, debemos de guardar nuestra distancia respecto a los delincuentes (incluyendo a aquellos de cuello blanco, que en plena pandemia dejaron a la ciudadanía como a los maderos de San Juan, que piden pan, y no les dan), y que es mejor quedarnos en casa, esperando pacientemente que los criminales terminen de matarse entre ellos, pidiéndole al Espíritu Santo que les otorgue un rayo de iluminación divina a nuestras máximas autoridades, para que frenen todo este pandemónium que ellos mismos se encargaron de crear, con tantos arreglos muy al estilo de la canción del maestro Manzanero, “por debajo de la mesa”.

Y ya que hablamos de iluminación divina, también encomendamos a nuestros representantes celestiales, tengan a bien iluminar al Gobierno Federal, el cual parece arremeter al mismo estilo de Robin Hood, contra los que todo tienen, para dárselos a los que son pobres porque no trabajan, dejando silbando en la loma a la clase media, aquella que aún y con tanto bombardeo de impuestos y sin recibir ni una miserable botella de agua, sigue manteniendo a aquéllos cuyo día inicia a las once de la mañana.

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