Una de las tantas cosas que hago es enseñar español, pero no se escandalice querido lector si encuentra algún error. El mío es español de barrio, el de día a día… o así le digo a mis alumnos para causar un poco de simpatía ante tantas reglas y categorías gramaticales, sujetos, predicados y sus millones de excepciones que vuelven loco hasta al hablante más experto.
Lo cierto es que en mi afán y pasión por entender más a esta mi bella lengua materna, segundo idioma más hablado en el mundo y el tercero más usado en comunicación internacional y en internet, es que busco y rebusco libros que me hagan más ameno su estudio, porque ha de saber usted que la gramática de la RAE además de enorme, está escrita como en chino masoquista esquizofrénico, por lo que encontrar libros como “MANUAL DE CABECERA PARA HABLAR MEJOR” de editorial Algarabía, ha sido el hallazgo de un tesoro.
Primero lo que me enamoró del libro es que su índice ¡está dividido en categorías gramaticales!: sustantivos, adjetivos, artículos, etc. También que venga de Algarabía, que como revista se ha distinguido por tratar los temas más serios y académicos de manera sencilla y divertida, ya me habla de una garantía. Y además que los títulos de los diversos artículos que componen este libro sean: “Échame una manita”, “¡Me tiene freído!” “Ser o venir siendo, he ahí el dilema”, entre otros, me conquistó por completo.
Y es que más allá de querer hablar mejor, o escribir correctamente para comunicarnos de manera eficaz (cosa que sobre todo en lo oral, bien que mal lo logramos, y en lo escrito los emojis tratan de “ayudarnos”), conocer y comprender nuestro idioma es necesario para comprendernos como cultura y sociedad, pues creo firmemente que la forma en que nombramos al mundo o nos expresamos habla de nosotros. Pero más allá de querer dar una buena impresión, habla de quiénes somos en nuestro interior, de nuestra historia y de la manera en que percibimos nuestro alrededor, (ya lo dice la hipótesis de Sapir-Whorf “La estructura de nuestra lengua debe determinar, en cierta medida, nuestro modo de percibir el mundo.”), y eso a mí y seguro a varios, les parecerá apasionante.
Así que no importa si te da igual hablar “correctamente” o si no enseñas español, te aseguro que la lectura es muy amena, pero sobre todo, llena de curiosidades sobre nuestro bonito español. Y como finalmente escribe María del Pilar Montes de Oca Sicilia, coordinadora de esta publicación, “Estamos seguro de que este manual le servirá oportuna y amablemente para precisar cuestiones del lenguaje y, además, se divertirá mucho leyéndolo.”
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