
Después de mucho esperar, después de meses de espera y desesperación para los adultos mayores y sus seres queridos, las vacunas llegaron a León, distribuyendose en diferentes puntos. Ahora, solo queda esperar a la segunda dósis y a que el semáforo epidemiológico cambie.
En la Velaria de la Feria, en el Poliforum, en diversas comunidades rurales, en las Joyas, en Los Castillos, en diferentes hospitales de la ciudad y en otros puntos hubo larguísimas filas, donde cada uno de los adultos mayores esperaba su turno.
Cada uno de los miles de vacunados es una historia de vida. Es una narración de éxitos, fracasos y triunfos. Uno de tantos es el caso de Víctor Robledo, comerciante de tianguis dedicado al calzado y adulto mayor de 71 años.
Don Víctor espera su turno en la la zona de San Carlos, donde se encuentra el Hospital Regional de Alta Especialidad del Bajío. Llegó a las 5:00 de la mañana y comenzó a formarse. Esperando su ficha y su turno. Desafotunadamente, sus hijos viven en Estados Unidos, concretamente en Chicago, Ilinois, de modo que no pudieron llevarlo. Él tuvo que transportarse en su coche y llegar al lugar.
“La pandemia ha sido al horrible” dice, mientras el sol comienza a salir y la fila se hace más y más larga. “Murió una prima mía y varios vecinos. El cochino virus no respeta a nadie. Yo tenía que salir a trabajar, y el año pasado, por estas fechas, casi se me amuela el negocio. Ha sido un 2020 y un 2021 espantosos. ¡De lo peor que hemos vivido, yo creo!”
El señor se encuentra entre adultos más grandes que él. Recuerda que en mayo del año pasado, cualquier catarro, cualquier tos, le hacía creer que tenía coronavirus. “Afortunadamente no me contagié, y eso que tenía que salir a trabajar”, dice.
Poco a poco, los primeros adultos mayores se preparan para recibir su respectiva inoculación.




