La comunidad polaca en León y Guanajuato ha sido de gran importancia desde que llegaron a estas tierras, durante la Segunda Guerra Mundial. Corría el año 1943 y hasta el día de hoy, en tiempos digitales y pandémicos, su presencia es fundamental, prueba de ello fue el evento “Conociendo a las Comunidades Internacionales. Polonia en Gto” organizado por la Secretaría del Migrante y Enlace Internacional, trasmitido vía Zoom.
De manera virtual, los polacos que radican en Guanajuato, así como familiares directos, relataron sus experiencias.
Polonia ha sido un país que desde la Segunda Guerra Mundial ha sufrido. Fue invadido por los nazis y albergaba gran cantidad de judíos. En Guanajuato se recibieron a cerca de mil 500, por orden del entonces presidente Ávila Camacho. Fue en la Hacienda de Santa Rosa donde llegaron a radicar. De acuerdo con la placa conmemorativa que se encuentra en la hacienda, llegaron mil 400 polacos, de los cuales 265 eran niños huérfanos.
Existe un documento que describe a detalle los hechos, titulado “Colonia Santa Rosa”, de la revista “Polak W Meksyku”. El texto introductorio, escrito por Chester Mikolayczyk, quien fuera el encargado de la administración de la colonia en 1945, agradece infinitamente la hospitalidad mexicana.
EL EVENTO
La señora Frania Pater, recordó que a los 16 años estuvo en Siberia durante dos años, donde trabajó sacando goma de los árboles. Tiempo después viajaron de manera itinerante en varios lugares del mundo, hasta que decidieron ir a México.
“Duramos cuatro semanas en el barco, llegamos a Estados Unidos y de allí a México, porque el presidente nos dio asilo en Santa Rosa. Era como una Polonia chiquita, donde todos estábamos trabajando. Me enseñé a coser, y tuve nueve hijos. La segunda hija era dentista y murió, y los demás todos vivitos. El viernes cumplo 98 años”.
La señora le va a los panzas verdes, y le gusta mucho el futbol, que suele ver en familia. Actualmente, la herencia polaca en León está muy presente.
Irka Danuta Teresita Luna Pater, su madre fue refugiada de la Segunda Guerra Mundial y con orgullo, afirma que ama Guanajuato. Actualmente es maestra a nivel primaria en una escuela estatal. “Con mucho gusto defiendo ser un agente social de cambio”. Mireya Pater, por su parte, de 60 años, se siente orgullosa de sus raíces y actualmente se dedica a la venta de bolsas en Zona Piel. Jorge, quinto hijo de la señora Franya y artesano en piel, tiene el arraigo de su abuelo, quien siempre fue una persona multifacética.
Finalmente, Juan Hernández, secretario de Migrante y Enlace Internacional, recordó durante su intervención la importancia de la difunta empresaria y funcionaria Betty Yamamoto, quien fue la creadora de los diálogos y reuniones con comunidades internacionales, siendo inclusive de abuelos japoneses.
“Desgraciadamente falleció hace unos días. Tenemos todos el corazón roto”, declaró Hernández, pidiendo un minuto de silencio por la empresaria y política.




