Los mexicanos sabemos perfectamente, quién es Donald Trump. Un vulgar demagogo populista, que escupe por esa gran boca que tiene, ocurrencias y estupideces a gran escala. Es un gran ignorante de la historia política de su país, ni qué decir del contexto internacional. Sin embrago, ha logrado capitalizar el pensamiento obrero de los Estados Unidos y llevar los agravios de los partidarios republicanos, al discurso político.
En pocas palabras, es lo mismo o muy parecido a López Obrador. Populistas que han sabido explotar los agravios sociales y políticos y llevar el discurso político al límite de los grandes olvidados del sistema político, para buscar una revancha en el terreno de la ideología y llevarla al extremo de la perversión, polarizando a la sociedad en buenos y malos.
Si a todo esto hay que agregar, el exacerbado discurso en tiempos de campaña, cómo lo vivimos hace poco los mexicanos, con el primer mandatario en franca campaña a favor de su partido y de su candidata. Donald Trump, constituido en candidato y en jefe y eje de su propia campaña, la exageración de sus palabras y del mensaje político se multiplica a la “N” potencia.
Por lo que, el “güero” del peluquín nos guste o no, ya fue presidente de los Estados Unidos y sabemos de los alcances del locuaz exmandatario para fijar una posición cierta o no, pero llena de estridencia y escarnio para sus propósitos electorales. De nueva cuenta, cómo hace ocho años, el eje de su campaña lo constituye México, su política de seguridad y combate al crimen organizado, junto con la temática migratoria.
Hace unos días, en una entrevista con Fox News, el vulgar y soez candidato republicano, vuelve a la carga contra México, diciendo lo siguiente: “El problema es que está petrificado con los cárteles, podrían quitar al presidente en dos minutos. Los cárteles son los que administran México”. Y volvió a la carga como lo hizo en su anterior campaña, con el discurso migratorio y su afán de deportación masiva.
Señalando y amenazando con llevar a cabo la mayor redada organizada por el gobierno de los Estados Unidos, además de cerrar la frontera con México, en el caso de llegar nuevamente a la Casa Blanca. También atacó, la pérdida de influencia del sector automotriz, al permitir la instalación de plantas de empresas chinas en México.
En fin, el candidato populista republicano criticó los grandes temas que acaparan la discusión nacional en nuestro país, como en los Estados Unidos, que van desde el gran incremento del consumo y comercialización de drogas que se producen en México y que tienen cómo destino final, el mercado americano. Así cómo el corrupto tema migratorio entre los dos países y para finalizar, el tema del sector automotriz con dedicatoria especial a China.
Declarar Donald Trump, que los cárteles tienen el control de México. Significa lo que hemos venido insistiendo desde hace años, que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador tiene una alianza con el crimen organizado, quienes conjuntamente cogobiernan el país, donde los diversos cárteles son los grandes administradores y socios comerciales de la 4T, del partido en el poder MORENA y por supuesto, del actual gobierno cómo del que viene.
El narcoestado mexicano, es una triste realidad impulsada sin recato alguno por el propio gobierno y ratificada por diversos políticos de los Estados Unidos. Ahora también, por el propio aspirante presidencial y secundado por su compañero de fórmula, que denuncian públicamente lo que representa México para el país vecino y también para el mundo.
Vienen tiempos oscuros y aún más violentos para nuestro país, de la mano de sus propias autoridades, que no quieren entender que el México de hoy, no es el de la década de los 70`ni 80`sobre todo, que la democracia es una exigencia real para los mexicanos que no dejaremos el país a expensas de frívolos e ignorantes políticos, aún cuando esa ha sido la mayoría que voto el 2 de junio.
¿No cree usted?



