
A partir de enero de 2026, todas las parroquias de la Arquidiócesis de León deberán contar con un Consejo Parroquial de Protección, una nueva estructura impulsada por la Codiprome para fortalecer los protocolos de prevención de abusos y convertir los espacios religiosos en entornos seguros para niñas, niños y adultos vulnerables.
En las 138 parroquias que forman parte de la Arquidiócesis de León se integrarán estos Consejos de Protección, cuyos miembros serán elegidos por el Consejo Pastoral de cada comunidad. Las personas seleccionadas deberán pertenecer a la parroquia y el Consejo estará conformado por un trabajador del templo, dos madres de familia y un padre de familia preferentemente con hijos pequeños o adolescentes, además de dos catequistas un hombre y una mujer, un miembro de algún apostolado, una psicóloga y el párroco.
Esta estrategia busca prevenir cualquier tipo de abuso que pudiera ejercer algún miembro del clero o de los movimientos laicales que colaboran en las parroquias.
De acuerdo con el presidente de la Codiprome, Pbro. Apolinar Torres Ortiz, estas acciones pretenden promover los protocolos de prevención entre las familias que acuden a los templos, con el fin de generar espacios seguros para toda la comunidad religiosa.
Para evitar conflictos de interés y garantizar la confiabilidad de estos órganos, se estableció que ninguno de los integrantes puede ser familiar del párroco. Además, deben tener más de 35 años y ser personas reconocidas en la comunidad por su participación, madurez y formación sólida. En las rectorías también se conformarán Consejos, aunque más reducidos, integrados por el párroco, un trabajador del templo y dos padres de familia un hombre y una mujer que no sean esposos.
La creación de la Codiprome y ahora de los Consejos Parroquiales son medidas impulsadas por los últimos Papas para erradicar los abusos dentro de la Iglesia.



