Son imanes de delincuencia
Los parques lineales en León han dejado de servir para lo que en un principio se les tenía contemplados.
Desde su construcción, se planeó que ayudarían a mejorar el tejido social y la convivencia, pero algunos se han ido descuidando y se convierten en imanes de delincuencia.
La Sardaneta es el ejemplo más obvio. Hoy en día, está maltratado. Los vándalos de la zona han robado los barandales para venderlos como chatarra, y abunda la basura, pues hasta los botes se llegan a robar.
Usuarias del parque como Karla, señala que uno de los principales problemas es la falta de vigilancia, y la poca iluminación.
La Sardaneta fue un proyecto emblema, pero hoy en día solo es un emblema de inseguridad. Un caso similar es el Parque Lineal Mariches.
Para Juan Ramón y su familia, el problema con el parque es que debe tener más juegos para los niños, y más iluminación durante la noche. La basura en los canales, también es otro inconveniente.
Para los parques lineales se invierten cifras considerables. La Sardaneta, por ejemplo, costó una inversión superior a los 194 millones de pesos, con una longitud de 4.4 kilómetros que conecta al Parque Metropolitano y al Zoológico.
Por otro lado, de acuerdo con el documento del Segundo Informe de Gobierno del ahora ex presidente y finado Vicente Guerrero, el proyecto del Parque Lineal Mariches en su primera etapa, en el tramo que abarca desde la Avenida México a calle Romita fue una inversión de 20 millones de pesos.
PLAN MAESTRO
En la página web del Instituto Municipal de Planeación (Implan) se puede consultar, en formato PDF, el documento “Plan maestro de parques lineales” que data de 2011, en tiempos del trienio de Ricardo Sheffield Padilla.
Dicho documento, informa: “El Plan Maestro de Parques Lineales presenta estrategias que permiten modificar la conflictiva relación histórica entre la sociedad y la conservación de los arroyos dentro de la ciudad, evitando que éstos sean eliminados o borrados de la traza urbana” y tiene por objetivo general:
“Rehabilitar y recuperar el cauce, los elementos biofísicos del ecosistema, la vegetación nativa circundante a los ríos y arroyos de León, además del suelo en los márgenes de éstos, especialmente en la mancha urbana”.
En cuestión de medio ambiente, los parques lineales han beneficiado a la sociedad leonesa, pero el problema de la inseguridad todavía persiste no solo en dichos lugares de esparcimiento, sino en toda la ciudad.
La imagen que se proyectaba del parque Sardaneta, por ejemplo, que está en la página 283, mostraba andadores, ciclovía, reforestación y mobiliario… hoy en día robado, destrozado y grafiteado.
HISTORIA E IMPORTANCIA
Respecto a los parques lineales, se pueden consultar los artículos de Lawrence Houstoun, articulista especializado en parques y bloguero en “Larry Houstoun’s Urban Public Spaces & Business Improvement Districts”.
Houstoun señala que, mientras los parques comunes se enfocan en el esparcimiento, y lugares donde la gente va a descansar, a leer y a jugar, los parques lineales tienen un “plus”: habitualmente, llevan a la gente a un lugar en particular. Combinan las cualidades de una calle con un sitio de recreación.
De acuerdo con el citado articulista, para que un parque lineal sea exitoso debe cumplir con ciertos elementos: Que exista en una zona de alta densidad y se pueda transitar fácilmente, que sea atractivo e interesante y ofrezca diferentes vistas, que se acomode a ciclistas y transeúntes, y que provea oportunidades para descansar y estar a gusto.
Uno de los primeros parques lineales surgió en Boston en 1878, y se conoce como el “Emerald Necklace” (es decir, el “Collar de esmeraldas”).
En Estados Unidos y el resto del mundo hay varios ejemplos de exitosos parques lineales. La página “Parques alegres” ejemplifica varios en el país: La Viga, en CDMX, Parque lineal La Juventud o el Parque lineal Barranca del Muerto.




