miércoles, septiembre 2, 2026
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Para seguir fabricando zapatos para el mundo…

Estimados lectores, gracias por leer estas líneas. Estamos en una semana clave para la Industria Mexicana del Calzado, como también para otros sectores como el textil o el vestido. Esta semana se cumple la fecha pactada para el 31 de enero de 2019, para llevar a cabo la última fase de la desgravación arancelaria comprometida desde 2008 por parte del gobierno del entonces presidente, Felipe Calderón Hinojosa.

Cabe recordar que la pasada administración del presidente Enrique Peña Nieto, emitió un Decreto Presidencial en agosto de 2014, que permitió postergar la desgravación arancelaria que afectaba a las fracciones más sensibles del sector calzado. Dado el elevado costo país que tiene México, en su momento, el gobierno de Peña Nieto mostró sensibilidad y frenó la baja de aranceles porque de haberse realizado, los impuestos a la importación de éstas fracciones habrían bajado de un 30% a un 20%, poniendo en grave riesgo a los fabricantes nacionales respecto al calzado importado, principalmente el proveniente de los países Asiáticos.  Es así que el gran apoyo de la pasada administración consistió principalmente en haber postergado la desgravación arancelaria hasta el 31 de enero de 2019. Y como dice el dicho, no hay plazo que no se cumpla y la fecha fatal está próxima a cumplirse.

En preparación a esta situación, durante estos últimos años, en la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG) hemos realizado múltiples estudios de mercado, producto y condiciones de nuestra industria, que documentan el impacto que tendrá en la cadena cuero-calzado nacional, la baja arancelaria.

Para complicar la situación, no obstante que el Decreto presidencial de agosto de 2014 frenó la tasa de crecimiento de las importaciones, no hemos podido erradicar las prácticas de contrabando y subvaluación de mercancías que tanto daño hacen a los fabricantes de calzado mexicano, benefician al importador, defraudan al fisco federal y realmente no brindan un beneficio al consumidor final.

Las diferencias de competencia en producto mexicano contra el asiático son abismales, en términos de industria, la de calzado asiática tiene muchas ventajas y subsidios por parte de su gobierno. En términos de insumos, impuestos, financiamiento, no somos competitivos y desafortunadamente, la estructura de los canales de distribución de calzado en México, están controlados por pocos jugadores, lo que realmente no representa un gran beneficio en precios para los mexicanos.

El cabildeo con las autoridades, los estudios, las reuniones con diversos líderes políticos, sustentan la postura de la industria mexicana, que no busca otra cosa más que competir con un piso parejo. Nuestra Industria mexicana del calzado podría perder un 40% del mercado nacional, de no detenerse esta desgravación. Esto porque las importaciones adicionales por la baja arancelaria se sumarían al incremento de importaciones originarias de Vietnam y de China, que en los primeros once meses de 2018 representaron el 80% del total, sumando casi 72 millones de pares.

Hoy en una nueva unidad de tiempo, en un nuevo sexenio y con diferente estilo de trabajo, es nuestra responsabilidad en CICEG, buscar los canales para sensibilizar y compartir el riesgo que representa esta desgravación para las fuentes de empleos que se verían afectadas, y por qué no, también retomar la promesa descrita en el propio Decreto de agosto de 2014, en donde la postergación de la desgravación arancelaria se había realizado mencionando lo siguiente: “con el objeto de brindar a esta industria un periodo para la consolidación de sus proyectos de innovación, brindar certidumbre a la inversión y potenciar el efecto de las acciones públicas, reformas y programas orientados a promover la innovación y transformación de los sectores, a efecto de que estos se encuentren mejor preparados frente a las nuevas tendencias del mercado, y de esta manera coadyuvar en el desarrollo económico del país”.

Quiero dejar en claro que en función de todo lo anterior, de manera paralela, en CICEG no nos hemos quedado cruzados de brazos y hemos fortalecido,  por supuesto con el apoyo principalmente del Gobierno Municipal y del Estado, la capacitación, la formación dual, la certificación de las empresas, el fomento a la comercialización y la internacionalización de las marcas mexicanas del calzado.

Es un hecho que hemos recorrido un largo camino, pero aun cuando el posicionamiento del sector calzado hoy es distinto en todos los niveles; aun cuando la voz de esta industria ha sido más escuchada y potencializada en la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (Concamin); aun cuando hemos fomentado la colaboración e integración de esta industria, en toda su cadena de valor Ciceg-Apimex-Cicur; y además de que hemos colaborado e integrado estrategias con organismos empresariales e instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), con la Coordinadora de Fomento al Comercio Exterior (Cofoce), el Centro de Innovación Aplicada en Tecnologías Competitivas (Ciatec), Centro de Investigación y Promoción Educativa y Cultural (Cipec), al Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y muchos más; aun con todo ello, no hemos logrado impulsar la transformación del sector a un nivel que le permita competir de tú a tú contra las empresas de China y Vietnam, en donde no rige una economía de mercado, sino un capitalismo de Estado.

Por supuesto que tenemos una visión y un proyecto para transformar la industria, claro que hemos trabajado y capitalizado en proyectos estratégicos cada vinculación de CICEG con su ecosistema; pero es un hecho, que necesitamos consolidar un actor clave para detonar la generación de empleos, inversión y desarrollo de la industria mexicana del calzado y ese actor es el Gobierno de México. No solo en el hecho de cancelar la última fase de desgravación arancelaria, sino en impulsar el desarrollo de las empresas del sector, en participar activamente en la re-industrialización del sector, en la promoción del calzado mexicano al mundo y hacer florecer la creatividad, el diseño y el valor del producto mexicano para el mundo. En ello, creemos que juega un rol vital.

Hemos aprovechado, en la Reunión de Consejo de Concamin Nacional, que se llevó a cabo aquí en León, Guanajuato el jueves 24 de enero de 2018, el apoyo de mi amigo el Lic. Francisco Cervantes Díaz, Presidente de Concamin para lograr el acercamiento, análisis y definición de una postura en este tema de la desgravación arancelaria, con el Gobierno de México. También hemos hecho un acercamiento con el Gobernador del Estado, el Lic. Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, para exponer las necesidades de la industria y que a través de su voz, llegue al Presidente Andres Manuel López Obrador. Hoy todos los canales de Ciceg, muestran la postura de una industria, en riesgo, pero también con una proyección hacia el futuro.

Nuestra postura no es el proteccionismo, nuestra postura es competir en condiciones de igualdad, de legalidad. Nuestra visión es incrementar el valor de nuestros productos, a través del talento, la innovación, la creatividad, el diseño. Nuestra visión es adoptar las tendencias de la industria 4.0 en nuestras empresas y crear los programas de acompañamiento, financiamiento y desarrollo de un sector, intensivo en mano de obra y con gran potencial, para ser un sector diferenciador de México, porque trabajamos en un producto noble, un producto universal… que ha permanecido y permanecerá, acompañando nuestros pasos. Somos y queremos seguir haciendo zapatos para México y el Mundo.

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