miércoles, septiembre 2, 2026
InicioRegionalGuanajuatoNatalicio del padre de nuestra patria

Natalicio del padre de nuestra patria

A 266 años de su nacimiento quien hizo máxima histórica y permanece en la memoria de los mexicanos por su trayectoria con visión y dimensión, tanto por la importancia, como trascendencia de quien en vida tuvo y lego aleccionadora decisión, que dejó como herencia a la posteridad, sin duda alguna una de las biografías más amplias que se han documentado por historiadores y cronistas, sobre los grandes héroes de la Patria mexicana, que lo han analizado y documentado con diversos puntos de vista y rigor académico científico, lo representa y significa Miguel Hidalgo y Costilla.

Que sus estudiosos y biógrafos le han dedicado hasta gruesos volúmenes sobre su vida, obra, trayectoria y muerte, incluso inspirado a literatos con novelas, cuentos, fábulas, leyendas y libros de texto gratuitos; y, además de pintores que lo plasmaron en murales, grabados, óleos, también escultores, entre otras piezas artísticas que inspiraron el quehacer del sacerdote penjamense, como en la cinematografía y en series de televisión.

Una entidad del país y una ciudad guanajuatense se llaman Hidalgo, al igual que principales calles de centros históricos en más de 2 mil 300 municipios; y en plazuelas, colonias, galerías y museos, entre otros.

Los antecedentes de la vida, obra, trayectoria y muerte de Hidalgo fueron consultados en los diversos archivos históricos de la Nación, de las entidades federativas y de los municipios, para realizar un breve y apretado resumen a manera de micro biografía del Padre de la Patria.

ORIGEN

En la Hacienda de San Diego  Corralejo en Pénjamo, hoy en el Estado de Guanajuato, nació el 8 de mayo de 1753. Fue el segundo de 4 hijos del matrimonio formado por Cristóbal Hidalgo y Costilla, administrador de Corralejo, y Ana María Gallaga. Fue bautizado con el nombre de Miguel Gregorio Antonio Ignacio, en la capital de Cuitzeo de los Naranjos, hoy Abasolo, Guanajuato el 16 de mayo de 1753 y en junio de 1765 Miguel Hidalgo junto a su hermano José Joaquín partió a estudiar al Colegio de San Nicolás Obispo, ubicado en Valladolid, capital de la provincia de Michoacán. En esta institución, Hidalgo estudió letras latinas, leyó a autores clásicos como Cicerón y Ovidio, San Jerónimo y Virgilio.

Fue un sacerdote y revolucionario novohispano quien destacó iniciando la primera etapa de la Guerra de Independencia de México con un acto conocido en la historiografía mexicana como Grito de Dolores. Dirigió militar y políticamente la primera parte del movimiento independentista, pero tras una serie de derrotas fue capturado el 21 de marzo de 1811, después de casi 6 meses de iniciada la revuelta; y llevado prisionero a la ciudad de Chihuahua, donde fue juzgado y fusilado el 30 de julio del mismo año cuando el sacerdote tenía 58 años de edad.

OBRA

A los 17 años de edad ya era maestro en filosofía y teología, por lo que entre sus amigos y condiscípulos se ganó el apodo de El Zorro, por la astucia que mostraba en juegos intelectuales. Aprendió el idioma francés y leyó a Molière, autor a quien años más tarde representaría en las jornadas teatrales que él mismo organizaba siendo párroco de Dolores. Gracias al contacto que tuvo con los trabajadores de su hacienda en su infancia, la mayoría de ellos indígenas, Hidalgo aprendió muchas de las lenguas, principalmente otomí, náhuatl y purépecha, ya que la zona de Pénjamo era una de las regiones con mayor diversidad de grupos indígenas y de contacto entre el mundo nativo y el español. ​

TRAYECTORIA

En Querétaro se gestaba una conspiración organizada por el corregidor Miguel Domínguez y su esposa Josefa Ortiz de Domínguez, y también los militares Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Abasolo. Allende se encargó de convencer a Hidalgo de unirse a su movimiento, ya que el cura de Dolores tenía amistad con personajes muy influyentes de todo el Bajío e incluso de la Nueva España, como Juan Antonio Riaño, intendente de Guanajuato, y Manuel Abad y Queipo, obispo de Michoacán.

Por estas razones se consideraba que Hidalgo podría ser un buen dirigente del movimiento. Hidalgo aceptó, y se puso como fecha de inicio para el movimiento el 1 de diciembre, día de la Virgen de San Juan de los Lagos, donde muchos españoles se reunían a comerciar. Allende propuso más tarde hacerlo el 2 de octubre, por cuestiones militares y estratégicas.

En las primeras horas del 16 de septiembre, Allende llegó a la casa cural de Dolores, donde Hidalgo pernoctaba. Tras despertarlo y charlar, ambos decidieron lanzarse a la lucha armada antes de que españoles destruyeran sus planes. Alrededor de las 5 de la mañana Hidalgo, usando la campana de la parroquia, convocó a misa patronal del pueblo y dio el Grito de Dolores y empezó la lucha por la independencia de México.

Con poco más de 6 mil soldados, en Atotonilco del santuario tomó estandarte de la virgen de Guadalupe, símbolo del movimiento y acompañado de Allende, Aldama y Abasolo inició la lucha para “coger gachupínes”, exclamó; y sin resistencia en Celaya, Salamanca y Acámbaro y lo proclamaron capitán general de los ejércitos sublevados.

En Guanajuato el cura comandó el 28 de septiembre la llamada Toma de la Alhóndiga de Granaditas. Al entrar en la ciudad intentó intimidar al intendente de Guanajuato, su viejo amigo Juan Antonio Riaño, pero el marino español desistió de entregar la plaza sin derramar sangre, prefirió reunir al regimiento local para acuartelarse en la bodega más grande de toda la provincia donde también se congregaron miembros de familias más acaudaladas. Hidalgo ordenó a Allende lanzar a sus tropas contra el edificio. Tras más de 5 horas de combate, el intendente salió a luchar cuerpo a cuerpo, pero murió de un balazo que le propinó un indígena. Con ayuda de un minero barretero llamado Juan José de los Reyes Martínez, y apodado El Pípila, quien se colocó losa de piedra amarrada sobre su espalda y con tea encendida en mano derecha, avanzó pecho a tierra y resistió ataque de soldados españoles, untó brea a puerta de la bodega que incendió. Así, los insurgentes pudieron penetrar y matar a españoles, luego saquear la ciudad y obtener fondos para batallas posteriores.

Calleja hizo acampar a sus tropas en un paraje cercano a Guadalajara, conocido como Puente de Calderón. El 17 de enero, Hidalgo, acompañado de Allende, Rayón, Aldama y Jiménez, avanzaron para enfrentarlo y en un principio la situación fue favorable a los insurgentes, pero luego de la explotar un carro de pólvora, los realistas comenzaron a ganar ventaja y hacer huir a insurrectos quienes perdieron dinero, pertrechos y efectivos.

CAPTURA

Tras acordar despojar a Hidalgo del mando militar en la Hacienda de Pabellón, Aguascalientes, el 25 de febrero, cuando los insurgentes se disponían a huir a Estados Unidos, para comprar armamento y seguir la lucha., los caudillos de la insurrección se detuvieron en Acatita de Baján, frontera de Coahuila y Texas, entonces parte del virreinato novohispano.

El 21 de marzo, Hidalgo llegó a las norias, para descansar y seguir el camino a la Alta California, apareció a caballo, fue capturado, trasladado y  enviado a Chihuahua, capital de la intendencia más cercana, donde se le seguirían juicios en tribunales eclesiásticos y militares. El obispo de Durango ordenó el proceso para degradar al ex párroco de Dolores de su condición sacerdotal y quedaría libre del fuero eclesiástico ante las autoridades civiles, para llevarse a cabo su ejecución a pena de muerte.

MUERTE

Antes de que llegase el momento de ser ejecutado, Hidalgo se confesó con el cura Juan José Baca y comulgó, por lo que quedó libre de toda excomunión. Al amanecer del 30 de julio de 1811, cuando llegó la hora del fusilamiento (que tendría lugar en el patio del antiguo Colegio de los Jesuitas en Chihuahua, entonces habilitado como cuartel y cárcel y que en la actualidad es el Palacio de Gobierno de Chihuahua), pidió que no le vendaran los ojos ni le dispararan por la espalda. Pidió que le dispararan a su mano derecha, que puso sobre el corazón del lado izquierdo. Dos descargas de fusilería y dos tiros de gracia disparados a quemarropa contra su corazón acabaron con su vida, tras lo cual un comandante tarahumara, de apellido Salcedo, le cortó la cabeza de tajo con machete. Posteriormente, su cuerpo fue enterrado en la capilla de San Antonio del templo de San Francisco de Asís, en Chihuahua, su cabeza enviada a Guanajuato, colocada en la Alhóndiga de Granaditas, como en cada esquina y dentro de jaula de hierro, junto a las de Allende, Aldama y Jiménez, donde permanecieron por 10 años y sirvieran como escarmiento.

En 1821 su cuerpo fue exhumado en Chihuahua y, junto con su cabeza, se le enterró en el Altar de los Reyes, de la catedral Metropolitana de la Ciudad de México; y desde 1925 sus restos reposan en el Ángel de la Independencia y en 1869 fue erigido en su honor el Estado de Hidalgo.

RELATED ARTICLES
- Advertisment -

Most Popular

Invitan a sumarse a jornada de simulacro

Feria de León 2027 toma forma

Finaliza gira de Maratón León

IMSS León domina el Master de Natación