Ninguna ideología, ningún imperio y ningún régimen o sistema político es para siempre. Ni qué decir, de un partido político o liderazgo. Todo se acaba, todo se termina. Pero, los ideólogos, los tiranos y los imperialistas hacen lo que pueden para que los suyos se acaben lo más tarde posible. Vivir del poder enloquece y también, corrompe.
Podemos hablar de muchos ejemplos en el mundo. Pero, centrémonos en nuestro país, en México. Ahí está el ejemplo del PRI, setenta y un años en el poder de manera ininterrumpida y finalmente perdió, a punto de desaparecer en el escenario del sistema de partidos. En el ámbito local, en Guanajuato, casi 35 años de gobiernos estatales del PAN.
Por más publicidad e intentos de vender a los guanajuatenses que el PAN, está más unido y fuerte que nunca, es totalmente falso y ya nadie lo cree. Como en su momento lo hizo el PRI a nivel federal, las malas prácticas del acarreo burocrático en los municipios donde gobiernan los panistas, las estructuras institucionales se ponen al servicio del partido en el poder.
Ahora, llegó el momento para MORENA. Un partido político que creció exponencialmente con un ADN cargado de las peores prácticas corporativas y corruptelas del priismo, del perredismo y del panismo. Y con un nuevo elemento fundacional, que lo hace único y diferente a todos los demás institutos políticos, que conforman el sistema de partidos en México: el narcotráfico.
Sí, el narcotráfico y sus distintos cárteles del crimen organizado, como parte de uno de sus sectores y pilares de su vida interior del partido de estado, que lo diferencian de todo y de todos, al grado de contar en sus filas con personajes vinculados directamente al narco, como gobernantes en municipios, entidades federativas, senadores, diputados federales y locales en prácticamente todo el país.
Un poder casi ilimitado y autoritario del partido MORENA y del gobierno federal que lo representa, que ahora finalmente vive sus últimas horas como partido en el poder y que su gobierno constituido en el contexto nacional está prácticamente quebrado y moribundo. Todo esto, gracias al gobierno de los E.U., quien ha desenmascarado a la autollamada 4T, como un narco partido y un narco gobierno.
Los mexicanos lo veníamos identificando. La pobre y raquítica oposición, también. Pero, sobre todo, la sociedad civil identificó con el paso del tiempo, que la violencia e inseguridad crecía abruptamente de la mano del poder que ejercía el partido en el gobierno, MORENA. Y cuando fueron apareciendo personajes claramente ligados al narcotráfico, en puestos políticos ya fue el colmo.
Se denunció una y otra vez en diversos medios, aun así, mucha gente lo dudó y no se diga los seguidores de la 4T y de MORENA. Después, vino la andanada de recursos públicos disfrazados de programas sociales, que compraron voluntades y callaron bocas no sólo de los más pobres, también, de gente de clase media, que llegó a vender su voto al gobierno y a su partido.
Hasta que llego el gobierno de Donald Trump y de manera frontal fue dando a conocer a los mexicanos, a su gobierno y al mundo entero, lo que se convirtió el Estado mexicano: un narco gobierno, con un narco partido y plagado de narco políticos que gobiernan el país en prácticamente todo el territorio nacional. En aquellas entidades que son gobernadas por otros partidos distintos a MORENA, se encuentran coaligados con la mafia en el poder de la 4T.
Entra las tantas y tantas denuncias públicas que ha hecho el gobierno de los E.U y su presidente Donald Trump, con respecto al actual gobierno de Claudia Sheinbaum. Trump declaró la semana pasada, que “los narcos mandan en México y nadie más”. El mandatario estadounidense ya había declarado en reiteradas ocasiones está lamentable realidad. El énfasis, que “nadie más gobierna en México, que los narcos”. Sitúa al gobierno mexicano, en una situación jamás vista.
Las denuncias contra narco políticos del actual gobierno por parte de los E.U y la protección que realiza la 4T, el gobierno de México y el narco partido MORENA, pone a los mexicanos en el mapa mundial, como una sociedad plagada de corrupción institucional y de facto, como si todos fuéramos iguales al actual gobierno y a sus despiadados políticos.
Simplemente, inaceptable. Es urgente, cambiar a toda esta clase política que actualmente gobiernan el país. ¡A todos!




