Ver una mujer en la línea de batalla contra el fuego causa gran admiración. Ellas, al igual que los hombres, más allá de la fuerza física, requieren gran pasión por su profesión, voluntad y sobre todo, amor por el prójimo.
Más del 80% de la población de bomberos en León es masculina, según comenta Brenda Itzel Saucedo Torres, Bombero especializado desde hace año y medio en la estación Central del municipio.
“El vivir con miedo no te dejaría hacer prácticamente nada. Al momento de que escuchas la torreta en lo único en lo que te enfocas es en llegar, saber qué es lo que está sucediendo y cómo vas a empezar a trabajar, dejas de lado el miedo y en pensar en cosas negativas”.
En el caso de Brenda, el gran amor por el oficio es de familia. Según narra, sus hermanos fueron los primeros que ingresaron a la dependencia, y ella al escuchar esas historias de trabajo y valentía comenzó en interesarse.
“Yo por ejemplo quería conocer, pensaba que si ellos podían yo también me quería darme la oportunidad de conocer”, comentó.
Ella, al igual que sus compañeras se ha abierto paso gracias a su convicción y el apoyo de sus compañeros, que han dejado atrás las barreras de género, abriendo paso a la inclusión.
“Gracias a Dios he recibido mucho apoyo por parte de los compañeros. Es todo lo contrario, me han dicho ‘si nosotros podemos, tú también puedes hacerlo, si no puedes yo te digo cómo hacerlo’”, explicó.
Finalmente resaltó que su mayor satisfacción es recibir una palabra de agradecimiento por el ciudadano o el simple hecho de saber que están bien es suficiente.
“El hecho de ir a un servicio y que la gente te gratifique, que te diga ‘muchas gracias’ con eso es más que suficiente para nosotros, porque sabes que estás haciendo un buen trabajo y estás apoyando a alguien que lo necesita”.




