Finalizamos la semana con la película del momento: Los vengadores. Filas impresionantes esperando con vehemencia adquirir el tan esperado boleto, para disfrutar en la pantalla grande la trama del grupo de superhéroes luchar contra las fuerzas del mal, para que al final el hombre de acero tuviese que morir para salvar al mundo, dejando a su pequeña hija en la orfandad (perdón, no puedo evitar contar el final de las películas, es una especie de enfermiza perversidad de un servidor).
Y fue en medio de las salas de cine, cuando llegó a la mente de este escribano, la arrebatada idea de contratar los servicios de los vengadores, para incorporarlos a las filas de la Secretaría de Seguridad Pública. Muchos manifestarán su desacuerdo con la propuesta del autor de estas líneas, al manifestar que los vengadores son pura ciencia ficción, sin embargo, ¿acaso el esfuerzo de nuestra Secretaria no es también sólo ciencia ficción (más ficción que ciencia), y cuyo costo resulta igual de oneroso que financiar una película de los estudios de Hollywood?
Al igual que el malvado de la película (omito nombres por aquello de los derechos de autor), -un villano gordo y feo con un guante todopoderoso- he concebido la idea de que nuestro gobierno tiene un guante lleno de las gemas del infinito: poder, tiempo, alma, realidad, mente y espacio, sin embargo, les hacen falta dos gemas más: inteligencia y honestidad.
Cuando observamos campañas publicitarias y artículos promocionales con la leyenda: “Gobierno del Estado” (generalmente en forma de mochilas, plumas, libretas, balones, memorias, plumas, llaveritos y cuanta chatarra y cosa inservible pueda usted concebir), podemos ver que utilizan la gema de la mente: hacen creer a la gente que son presentes en la vida de las personas regalándote una bolsita con un lápiz, un sacapuntas y un borrador, aunque en su verdadera función no presenten avances significativos (quisiera tener la esfera de la mente, para convencer a la gente de que estoy trabajando con el sólo hecho de regalarles bonitos y baratos souvenirs (recuerditos, en francés).
Al presenciar cómo perduran en los altos niveles del poder, cambiando simplemente de puesto (el que fue procurador mañana será magistrado, y el ex diputado pasa a ser Director de Obra pública o candidato a la alcaldía de los municipios donde Tarzán perdió su cuchillo, y otra serie de acciones dignas de un descarado nepotismo) se hace evidente que usan la gema del tiempo.
Sería prudente que usaran las gemas infinitas de la realidad y el espacio, para que por fin comprendieran el caos vial que se vive día con día al atravesar la marcha urbana, cuyas calles cada día son más estrechas ya que a alguna persona carente de neuronas se le ocurrió que podía dejar un carril exclusivo para el sistema de transporte público (orugas, para los neófitos) y del otro lado un pseudo carril que abarca nuestra ciclovía (la cual por cierto, casi nadie usa, porque los ciclistas siguen circulando por donde Dios Padre les da a entender, sin que el reglamento de tránsito aplique en ellos).
La gema que más han utilizado hasta l momento, ha sido la gema del poder, coincidiendo su omnipotencia con las tres leyes que rigen la vida política de nuestro país: la cuarta ley de Newton (sabemos que sir Isaac sólo decretó tres, sin embargo en México se descubrió la cuarta ley): todo cuerpo que se arrastra, tiende a subir; la ley de Arquímedes (aquel sabio griego que descubrió el funcionamiento del plano inclinado y el uso de las poleas): todo se mueve con palanca; y por último, la ley del Dedo Divino: “hoy te toca a ti, mañana a mí”.
Y por último, la gema que considero que jamás han utilizado, ha sido la correspondiente al alma, es por ello que entre esa noble raza de seres grotescos no saben ni siquiera qué es eso, ya que el lugar donde debería de ir el alma, ha sido ocupado por una faja de billetes de dudosa procedencia.
Sería bueno que llegaran los vengadores, para que ayudaran de una buena vez a arrancarles el guante del infinito a los villanos de todos los tiempos, sin embargo, creo que tampoco funcionaría, ya que dudo mucho que terminasen la semana libres de procesos en Asuntos Internos y de carpetas de investigación en la Procuraduría y bajo el regaño de los Derechos Humanos, ya que mientras la legitimidad protege al pueblo, la legalidad protege a las autoridades que la crearon.
Sugiero que busquen aquellas gemas que les hacen falta: inteligencia y honestidad. La primera la encuentran en las bibliotecas, la segunda hay que buscarla en el seno de una familia con valores.




