La coincidencia en los objetivos del proyecto CRECE 10 – 14 del Instituto de Alfabetización y Educación Básica para Adultos (INAEBA) y de la Fundación Pro Niño Leonés ha resultado una gran ventaja para niños, niñas y adolescentes en condiciones de vulnerabilidad que habitan en el polígono de Las Joyas, del municipio de León.
Mientras que INAEBA, con su proyecto brinda servicios de educación primaria a pequeños de entre 10 y 14 años en condición de marginación y que por distintas razones no están inscritos al sistema escolarizado, para que obtengan su certificado oficial y continúen en una secundaria regular; la Fundación Pro Niño Leonés inició hace 51 años, con el interés de llevar alfabetización y educación básica a chicos en situación de desventaja social y económica.
De los 412 alumnos que integran la matrícula total de la escuela, 28 forman parte del proyecto de INAEBA y reciben las mismas atenciones y beneficios que el resto: desayunos, participación en festivales, actividades deportivas, artísticas, juguetes, por mencionar algunas.
Además, la educación que se les brinda es muy amplia, pues aparte de las materias básicas como español, ciencias, matemáticas, geografía, etc., también se les dan clases de educación física, computación y artes.
Cabe destacar que, aunque el proyecto se ofrece en todo el país, a través de las delegaciones del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), y de los institutos estatales que encabezan el tema de alfabetización y atención al rezago educativo, Guanajuato es la única entidad en donde los círculos de estudios de 10 – 14 sólo asisten niños, niñas y adolescentes entre estas edades, en el resto, los pequeños están insertos en grupos en los que van jóvenes y adultos de 15 años en adelante.
“Es elemental modificar la perspectiva negativa”
Karla Monserrat Lerma Chávez es la asesora educativa del grupo de pequeños en la escuela de Pro Niño Leonés. De lunes a viernes y de 8 de la mañana a 1:30 de la tarde, se dedica a atenderlos.
Señala que es elemental modificar la perspectiva negativa con la que los beneficiarios llegan a la institución, esto a pesar de que no cuentan con el apoyo de los padres de familia. “Los papás no se acercan mucho (…) no hay mucho apoyo por parte de ellos, se les manda hablar y no vienen, tenemos que estar yendo a sus casas constantemente para dar seguimiento”.
Ambientes de agresión, drogadicción e incluso delincuencia es en los que viven los menores, es por ello que “mi misión aquí con los niños es que ellos vean otro futuro, que ellos vean que no nada más existen el problema en su casa (…) ellos se dan cuenta que todo va cambiando, porque si estudian van a salir adelante”, señaló.
Por su parte, la directora general de la escuela, Genoveva Martínez Espinoza señaló que “ha sido verdaderamente satisfactorio incluirlos, porque estamos ciertos de que independientemente de la manera en cómo ellos estén aprendiendo, la parte de inclusión en una escuela, en donde se da una educación tradicional es muy importante para ellos. (…) Se integran en una forma maravillosa. No son tímidos, son capaces de expresarse a pesar de venir de contextos desfavorables.
“Procuramos que aquí en la escuela reciban esta parte del afecto y del cariño, vitales para su educación”.
Finalmente, manifiesta que “INAEBA ha sido sin duda un hilo conductor que nos ha llevado a tener éxito, a tener chicos ya egresados del proyecto 10–14 con sus certificados en la mano y esto de verdad, debe ser un orgullo de dos partes, institucional y nosotros como fundación, porque al final el objetivo es el mismo: los niños de León que debemos de atender y a quienes les debemos procurar un mejor futuro”.
“Cuando sea grande, quiero ser maestra”
A pesar de las circunstancias del hogar en el que Esmeralda nació, ella está segura de querer salir adelante. Actualmente tiene 13 años, y aunque ahora posee unas enormes ganas de estudiar, dijo haberse salido de la escuela por situaciones personales.
“Me salí de estudiar 3 años porque me cansé (…) pero ahora los niños le están echando ganas igual que yo, porque tenemos que seguir adelante, para tener un buen futuro, cuando sea grande quiero ser maestra, por eso estoy estudiando”.
A su corta edad, espera que su mensaje llegue a otros pequeños o a sus familiares, para que los lleven a estudiar, como le ocurrió a ella. “No caigan en las drogas, pierden todo por andar en la calle, es mejor estudiar”, concluyó.




