
Caminar por León hoy en día implica recorrer una ciudad vibrante y moderna, repleta de edificios, cadenas internacionales y un tráfico que resulta molesto… pero no siempre fue así. Hoy en día, muy pocos recuerdan esa ciudad que ya se ha ido, y solamente vive en los registros históricos, en las fotografías, en la memoria cada día más difusa.
Entre el rumor de las avenidas, los mercados y las plazas, es la ciudad que se evoca como un registro. Esto queda claro en el más reciente libro publicado por el cronista de la ciudad, Luis Alegre, que se titula ‘Donde antes era’ y realiza un recorrido por este León al que los más jóvenes, solo perciben a blanco y negro.
Este es un recorrido de ese León del pasado.
Hoy en día, quien camina por el Barrio de San Juan de Dios conoce la esencia de uno de los lugares más típicos y concurridos de León, sobre todo los fines de semana. Entre el templo, los restaurantes tan variados que van desde churrerías hasta comida italiana, no pueden faltar las nieves, que es lo que más distingue a esa zona de la ciudad. Por la noche, San Juan de Dios recibe gente de todos los estratos sociales, quienes conviven de manera animada. A unas calles de allí, se encuentra la Plaza de las Vigas.
El libro de Alegre señala que este espacio tiene, por lo menos, dos siglos y medio de existencia, y en aquellos años significaba los límites de la Hacienda San Nicolás (que hoy en día es el panteón municipal) y el ya mencionado Barrio de San Juan de Dios. Por la zona pasaba un arroyo.
Poco a poco, el paso del tiempo, tan imbatible como inexorable, cambió el lugar. Citando el libro del cronista:
“A finales de los años treinta, se construyó la primera placita formal con jardineras, bancas de granito, y una fuente de cantera en el centro. La cual funcionó por casi medio siglo. En 1943, se embovedó el arroyo y desapareció el puentecito que usaban los tranvías para acceder a su terminal. En 1952 se rehízo la plaza y se colocaron nuevas bancas”.
MERCADOS
Los mercados son un elemento fundamental en todos los municipios de México. Representan la esencia misma del comercio, de la comida y la convivencia. León, desde luego, no es la excepción. El Mercado Aldama se alza como el más icónico e importante de toda la Capital del Calzado. Hoy en día, muchas colonias cuentan con su propio mercado: Las Arboledas, El Coecillo…
Sin embargo, en el pasado existió el Mercado Hidalgo, que hoy en día ya no existe, pero que en su momento, fue un ejemplo de modernidad, de avances y del impacto que tenía no solamente León o Guanajuato, sino todo México, pues surgió en tiempos del Imperio de Maximiliano. Alegre recuerda en su libro:
“En este contexto, las autoridades leonesas, encabezadas por Don Ildefonso Portillo, aprovecharon para construir el tan anhelado mercado público en la Plazuela de la Emperatriz Carlota, o lo que actualmente es la Plaza Fundadores. La primera piedra se puso el 19 de febrero del año 1866 y posteriormente, se inauguró el 15 de septiembre del mismo año. Fue bautizado así en honor al libertador de la patria”.
La historia del país coincidió de manera precisa, pues los franceses se irían a los pocos meses, y al año siguiente, caería Maximiliano. Hoy en día, junto con los mercados tradicionales, se han fusionado con la venta de toda clase de artículos en internet.
El antecesor de Luis Alegre, Arturo Navarro Valtierra, recuerda sobre este inmueble que también se le conoció como ‘Mercado el Parián’ pero, “Lamentablemente fue destruido por un incendio el 31 de octubre de 1929 y por ello se perdió un bello inmueble de estilo neoclásico, con extraordinarios pórticos sostenidos en columnas del orden dórico”.
Hoy en día, los mercados de León están repletos de gente y de los más variopintos negocios. Se puede desayunar, comer o cenar, y también adquirir desde un suvenir de la ciudad, hasta artículos electrónicos que en los tiempos de Maximiliano de Habsburgo hubieran sido vistos como algo increíble. Así, la ciudad ha crecido y lo hará por muchos años más.




