Por segunda vez, la Selección Mexicana triunfó en la cancha. Fue un partido disfrutado por los leoneses en todos los puntos de la ciudad, y aunque no generó la misma tensión que la contienda contra Alemania, sí reflejó el éxito tricolor.
Esta vez, el Tri jugó contra Corea del Sur.
Cuando jugó contra Alemania, México y todo el planeta estaba a la expectativa, tenso, incluso aterrado por una posible goliza. Esta vez los aficionados se relajaron más, como si supieran de antemano que la victoria estuviera asegurada.
De nueva cuenta, como sucede cada que juega México, las calles de León estuvieron semidesiertas. Los bares, cafés, restaurantes, hogares y parques donde había pantallas, como Explora, atiborrados de aficionados. El sábado, la playera de la selección fue el uniforme de los leoneses.
En la calle Juan Valle, Alejandro Neri y su hijo Santiago de 8 años no separaban su vista de la pantalla, al momento que atendían a la gente en su negocio, la cocina económica “Buen Sazón”. Padre e hijo sabían que el partido anterior había sido “espectacular” y esperaban que la situación se repitiera.
SIN GENTE
Frente a ellos estaba el “Bar báltico”, que a las 10:00 de la mañana no tenía gente. Librado Pedroza se enfocó en mirar la pantalla. Fue entonces cuando el penal de Carlos Vera marcó la primera victoria para México.
En Parque Explora, la gente estaba sentada en el pasto, conviviendo con patos ajenos al partido. Abundaban los corredores, que después de hacer ejercicio fueron a disfrutar del evento mundialista. Alfredo Paredes, de corredores “Grupo Alfa” y Armando León, de grupo “Travieso”, aguardaban, expectantes, la posible victoria o fracaso del equipo tricolor.
En el centro comercial, Centromax, negocios como el “Diablos” estaban llenos de gente que en el medio tiempo escuchaban “Caminos de Guanajuato”, incluso japoneses que con orgullo portaban la playera de la selección mexicana. En el área de comida, todos miraban las pantallas que colgaban del techo y repetían cual mantra “¡Vamos México!”
A las 11:23 fue el segundo gol. Todo mundo llevaba a cabo sus actividades diarias y miraban el partido, “con un ojo al gato y otro al garabato”. Minutos antes de que terminase el juego, los coreanos anotaron su primer gol.
Terminó el partido. México está cada vez más cerca de octavos de final.




