
A pesar que han transcurrido sesenta años del caso de las Poquianchis, sigue vigente hasta el día de hoy como un ejemplo terrible de trata de personas con fines de explotación sexual.
Sobre este tema habló Gilberto Martiñón Cano durante la edición 2024 del Simposium Mundial de Criminología, Crimianlística y Derecho de la Universidad Humani Mundial.
Martiñón es Titular de la unidad académica de investigaciones jurídicas del poder judicial de estado de Guanajuato. Reconocido por su amplia trayectoria en el ámbito jurídico y su enfoque innovador en el derecho penal.
El conferencista señaló que por desgracia, la esclavitud con fines de explotación sexual ha existido siempre, y recordó a las hermanas que hicieron un negocio de trata de personas. Oriundas de Jalisco, extendieron su imperio criminal hasta San Francisco del Rincón, León y Purísima. Paradójicamente eran sumamente religiosas.
Aunque hay muchas novelas y películas del tema, Martiñón destacó que, desde el punto de vista criminológico, se debe de analizar la fuente primaria y fundamental: es decir, el expediente del caso.
“Fue uno de los primeros casos anecdóticos y de referencia… pero eso no significa que sea el único. Hay varios, y algunos quizá más espeluznantes. El eje neurálgico era la trata de personas con fines de explotación sexual”, señaló el especialista.
Martiñón recordó los hechos que marcaron la nota roja de su tiempo y fueron reportados por este diario: cómo reclutaban a sus víctimas, toda la corrupción en torno al asunto y que algunas tenían desde 12 años. Eran sometidas y humilladas y muchas de ellas asesinadas. Así, hasta que una de las chicas capturadas huye y denuncia, destapando la cloaca. Según el expediente, fueron 31 muchachas las que se encontraron.
El conferencista subrayó la gravedad de la trata de personas, y la importancia de que no se debe normalizar bajo ningún motivo.



