DEL VERBO EMPRENDER
El tema es tan antiguo desde que por un plato de lentejas, se negoció entre hermanos un legado de primogenitura y ya saben cómo acabó. De ahí pa´l real milenios han transcurrido cuando los hijos, esposas y concubinas, etc. de reyes y otros líderes se han peleado por los bienes y títulos nobiliarios de estos personajes. Muchas novelas se han escrito y el tema de las herencias es fuente constante de obras de todo tipo.
Acabo de ver la más reciente, llamada “Locos por la herencia” que, creo, sigue aún en cartelera.
Se trata de una película bien hecha, con buenos actores y un tema muy moderno del México cosmopolita actual. Algunos detalles, que no platicaré, pueden herir susceptibilidades más tradicionales, pero les puedo asegurar, es algo que ya no escandaliza a la mayoría. Sin embargo, la temática es común y está bien tratada, y como se refiere a la herencia de una empresa familiar, me interesó.
Resulta que el fundador ya fallecido de esta fábrica deja especificado a la albacea, hermana del difunto, que los dos hijos de éste podrán acceder a sus legados y demás bienes sólo si trabajan en el negocio, se casan y tienen descendencia directa. (En realidad ningún testamento es válido si condiciona a los herederos a cumplir estas instrucciones y se anularía legalmente).
Ante esta situación los dos hermanos, se enfrascan en una contienda para cumplir con los requisitos, amen que la historia familiar de ambos y de la tía es bastante especial, cosa que tampoco les platicaré.
Lo importante de este tema es, en primer lugar, el legítimo interés del fundador y de su hermana de que los jóvenes NO se dediquen a empinar el negocio, descuidando su operación y viviendo a sus expensas sin operarlo profesionalmente. Se han visto tantos casos de sucesores que por incapacidad, desidia o simple irresponsabilidad han causado la ruina de la empresa que tanto trabajo requirió abrirla y hacerla crecer a sus ancestros. Si no hay familiares directos interesados en preservar su continuidad, lo lógico es que se ponga a la venta y a otra cosa. No es asunto fácil de resolver por las emociones y asuntos prácticos que deben afrontarse antes de tomar esa decisión, pero lo grave es que se pierda todo.
En esta película que da muchas vueltas, el final es sorpresivo y, repito, no lo contaré, pero una conclusión que debemos sacar es que, antes de pelearse en los tribunales, gastar un montón de dinero en abogados y debilitar aún más la unión familiar con pleitos inacabables, es mucho mejor buscar un arreglo negociado, que sirva para dejar a las diferentes partes razonablemente y objetivamente satisfechas, no habiendo ganadores ni perdedores. La familia es mucho más que el pelear destructivamente por una herencia por décadas, los que ganan son los abogados. Tengo experiencias desagradables que pudieron ser negociadas y todos salieron golpeados. Pongan atención en este mes de los testamentos.




