jueves, septiembre 3, 2026
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LAS ADELITAS

Desde que estaba niña y supe acerca de las Adelitas me llamaron la atención. Cuando uno está niño es normal que en las clases de historia le hablen de los grandes caudillos y héroes de la revolución, ya saben, de Emiliano Zapata, Pancho Villa, Francisco I. Madero, los hermanos Flores Magón y demás personajes, sin embargo, son pocas las mujeres de las que se habla y vaya que hubo muchas luchando hombro con hombro con todos los revolucionarios.

Ya les he comentado que soy de un pueblo llamado Poncitlán y el mío, como muchos otros no era la excepción, cada 20 de noviembre hacía un desfile conmemorativo en el cual había una bola de niños sombrerudos y a las niñas se nos vestía de “Adelitas”, cuando había carros alegóricos los niños iban con sus carrilleras, sus rifles, sus bigotazos pegados y las niñas con las faldas preciosas, los rebozos cruzados un niño a las espaldas y junto a una especie de fogón calentando tortillas (¿?)… sí, para aquellos tiempos, ese era el papel principal de las mujeres, entrarle a críar niños y a preparar los alimentos lo cual a fin de cuentas también es importante, pues un ejercito mal alimentado no da mucho de sí, pero me estoy desviando del tema, volvamos a eso de los atuendos de las niñas, porque dejando de lado los rebozos con muñecos simulando bebés y las tortillas, también había algunas que iban con rifles, algunas que también luchaban, que también eran bravas y comandaban.

Pese a la imagen que tenemos en la mente de las mujeres cocinando durante la revolución, las adelitas que también son conocidas como soldaderas, desempeñaron un papel importante dejando atrás su rol doméstico, no se limitaron a cruzarse de brazos para esperar a “sus hombres”, ellas se fueron con “sus soldados” a ayudar, cuidando heridos, abasteciendo de alimento los campamentos, alzando la voz ante las injusticias sociales, cuidando el honor de las más jóvenes e incluso exigiendo los derechos que ellas también merecían como ciudadanas de la república y como mujeres. Desde luego muchas de las soldaderas fueron juzgadas de “marimachas”, tomadas con poca seriedad e incluso se ponía en duda su “honorabilidad”, pero no se puede negar que fueron esas mujeres valerosas las que mantuvieron viva la llama de la lucha mientras cuidaban, alimentaban, respetaban, alentaban y luchaban junto a los soldados.

La figura de la Adelita siguió en mi mente durante muchos años, siempre llamándome la atención, incluso hasta me enteré que una tía de mi abuela materna fue revolucionaria, que andaba a caballo y traía pistola, según me dijeron después de que se unió a la lucha solo una vez la volvieron a ver y después ya no se supo nada de ella, ya saben, eso era lo malo de que no hubiera muchos medios para comunicarse. Para mi es una figura enigmática, no sé ni su nombre, mi abuela estaba muy chica como para recordarlo, mi bisabuelo ya no está entre nosotros, pero entre mi sangre y la de muchos de ustedes también ha de correr sangre de esas valientes adelitas que también lucharon y que hasta la fecha no se les reconoce como es debido.

Las adelitas o soldaderas fueron mucho más de lo que se toma en cuenta, fueron más que solo comida caliente, fueron el pilar de una lucha y las raíces de otras tales como el sufragio para las mujeres, dando pasos muy firmes en la búsqueda de la equidad de género.


Por: Magnolia Flores Tapia

magnolia86@gmail.com

 

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