miércoles, septiembre 2, 2026
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La Vida Increíble del Padre Mier. Parte II

 ‘Un Capítulo en México’

Después de ganarse el odio de los españoles, de convertirse en enemigo del imperio, de vencer las prisiones peninsulares, después de tanto, el padre Mier regresó a su hogar.

En 1817 por fin regresa a México, al ver las costas deja que las lágrimas escapen con libertad, nadie puede juzgar a un hombre que llora tras años de ausencia. Mina inicia un viaje que lleva al Bajío mientras Mier se queda en Soto La Marina, tratando de contactar con líderes de la insurgencia que han sobrevivido a siete años de masacre. Tarde se da cuenta de que Mina ha fallado y no tiene tiempo de ponerse a salvo, los españoles le han vuelto a capturar y esta vez, no es una prisión común la que ha de guardarle, el desgraciado de Mier cayó en manos de la Inquisición y de ella no hay quien se salve… excepto el desgraciado del padre Mier. El Tribunal del Santo Oficio tenía aterrada a media Europa y Mier se les escapó frente a sus propias narices.

Consiguió llegar a los Estados Unidos desde donde escuchó del triunfo de Agustín de Iturbide, deseaba ser parte de la felicidad de la nación, regresar para formar parte de los cambios que estaban por ocurrir, sin pensárselo dos veces s embarcó pero la suerte le tenía una jugarreta, los españoles que mantenían una resistencia lo detuvieron en San Juan Úlua, creyó que todo se encontraba perdido ¿Quién se acordaría de él? Y en recompensa a una vida de tragedia, fue rescatado por órdenes del nuevo gobierno.

Al llegar a México no puede creer que en verdad se encentre en una tierra que ya es libre del imperio español pero algo aqueja su alma, el no acepta a Iturbide, no como Emperador, él quiere una república y ante cientos aseguro “El Federalismo nos llevará a la desgracia. Nadie puede gobernar todo el territorio sin fronteras, cada estado debe ser autónomo” Cuanta razón tenía el padre, las luchas internas y la fatídica guerra con los yankees dieron razón a su profecía.

Después de una vida de lucha, el Padre Mier estaba viviendo sus últimos días. Después de derrocar a Iturbide, cuando logró ver sus ideales realizados, el presidente Guadalupe Victoria, le invito a vivir en Palacio Nacional. Agonizante, rodeado de amigos, el Padre Mier murió en 1827.

Su cuerpo momificado reposo en el Convento de Santo Domingo, esperando que las tragedias y ajetreos hubieran terminado. Pero si aún no les ha parecido suficiente, sepan que cuando estalló la Guerra de Reforma, los liberales iracundos exhumaron sus restos, se dijo que su cuerpo fue llevado a Buenos Aires, donde un director de circo le exhibió como una de las millares de víctima de la Santa Inquisición, nadie sabe dónde ha quedado el pobre de Mier, unos dicen que vieron su momia en Bélgica y otros más que se perdió para siempre.

Donde sea que este, estoy seguro que nadie vivió como el padre Mier.

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